Entradas de agosto, 2007

Monasterio de Voronet, Bicaz y Lacu Rosu

El lunes 27 nos levantamos para tomar el desayuno que nos han preparado en Casa Lucía. Dos huevos fritos, tomate, queso semicurado, pan de molde, una mermelada de higos, un vaso de leche caliente y un café. Le pagamos a la señora de la casa la cena, el desayuno y la estancia, total 130 leis, unos 40 €.

Vamos directamente al monasterio de Voronet. Resulta ser otra preciosidad. De los monasterios de Bucovina me quedo con Moldovita, Sucevita, Humorului y este de Voronet. Su interior es delicado y bello y consigue crear una vez más el aura místico- religiosa de estas iglesias ortodoxas. En el exterior las pinturas murales están muy cuidadas y son también de calidad.

Voronet

Nos detenemos bastante rato interpretando la pared del nartex con la ayudad de la guía. La pintura muestra el día del Juicio Final y nos pasamos un buen rato desentramando el culebrón que se cuenta.

Ayer después de cenar decidimos ir hacia la zona de Bicaz, ya hacia allí vamos, pasando por Targu Neamt. Cerca del monasterio de Neamt paramos a comprar unas setas en la carretera.

setas

Nos adentramos en un paisaje con un profundo bosque con altísimos pinos. Pasando el puerto de Petru Vode (900 metros) llegamos al embalse de Bicaz o lago Izvorul Muntelei. Recorremos parte de su litoral y a la altura de Bishalnata (más o menos) nos paramos a comer unos espaguetis con setas muy ricos.

Espageti con setas

Seguimos camino y justo antes de llegar a la mole de cemento que forma la presa se accede a Port Bicaz. Es un centro turístico con unos barcos restaurantes a la orilla del lago. Tomamos café y damos un paseito. La mayoría de los sitios turísticos parecen estar un poco de capa caída o lo menos casi en temporada baja.

port bicaz

Desde el pueblo de Bicaz nos dirigimos al desfiladero del mismo nombre. Es bastante espectacular. Durante un tramo de medio Km los verticales paredones del estrecho desfiladero alcanzan alturas de 300 y 400 metros según la guía.

Gargantas de Bicaz

También es un sitio turístico y se apretujan los tenderetes con souvenirs en los huecos que los paredones dejan.

Subimos el puerto hasta el Lacu Rosu, otro atractor del turismo sobre todo local. Está un poco guarrete, basura por muchas partes, y eso que es un parque nacional. En general encontramos mucha basura en paisajes hermosos, y en no hermosos también. Una pena. Pensamos que los rumanos no son muy limpios en ese aspecto. Recordamos a la joven del valle de Iza que vino a hablar con nosotros y nos decía que tirásemos la bolsa de basura al río con toda naturalidad.

Lacu Rosu

De todas formas el Lacu Rosu parece un sitio agradable y la gente alquila barquitas para dar una vuelta por el lago. Compramos un dulce cilíndrico hueco muy rico por 4 leis. Como nos gusta mucho nos compramos otro.

Ahora nos toca hacer mucha carretera para acercarnos al delta del Danubio. Pasamos por Piatra Neamt, Bacau, Marasesti, Tecucci y antes de llegar a Galati, nos metemos en una carreterita dirección Slobozia Conachi. Dormimos en un solitario y tranquilo paraje cerca de las vías del tren.

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Delta del Danubio, Tulcea e Histria

Hoy martes 28 nos levantamos y nos encontramos con varios rebaños de ovejas y vacas en las inmediaciones de la furgoneta. Nos dirigimos a Galati. Allí cogemos el transbordador que pasa el Danubio.

Danubio

Mientras esperamos en la cola compro unos Muci, salchichas a base de carne picada muy condimentada, hechas a la plancha y acompañadas de mostaza y pan.

Ahora nos dirigimos a Tulcea, desde donde salen las excursiones para visitar el tramo final del delta. Comemos a la orilla del Danubio en una terraza.

Tulcea

Ensalada rumana, una sopa de callos con nata (ciorba burta), un plato típico de pollo (snitzel) y un pescado en salsa (saramura crap), acompañado con una cerveza Timisoara. Total 45 leis.

Tulcea

Nos dirigimos a Murighiol pero el paisaje no nos está gustando así que decidimos empezar a bajar hacia Constanza, en busca de playas.

Bajamos por una carretera muy tranquila que pasa por Agighiol y Sarichioi, donde paramos a estirar las piernas en unos pantalanes a orillas del Lacul Razin. A la altura de Babadag cogemos de nuevo la carretera general 22.

Sarichioi

En Mihail Viteazu volvemos a la comarcal para ir a visitar las ruinas de Histria, el asentamiento griego más importante de Rumanía. Las ruinas están en una península que conforma un parque nacional. La entrada al recinto de las ruinas y al museo donde se conservan las piezas recuperadas de mayor calidad cuesta 12 leis. El museo está bien, es sencillo y austero y presenta la visita de forma ordenada y clara. Sin embargo las ruinas están hechas una ruina. Han sufrido una muy burda reconstrucción que estropea y no deja ver los restos originales gracias a emplastes poco delicados.

Después de la visita buscamos un rinconcito en el parque, rodeados de juncos, garzas y otras aves. También hay mosquitos, incluso dentro de la furgoneta, que Ixo intenta liquidar a base de chankletazo limpio.

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Mamaia, Constanza y Eforie

Hoy nos hemos levantado tranquilamente en medio de los juncos, garzas y demás animalillos.

California en Histria

Hemos desayunado, nos hemos duchado, afeitado y limpiado a fondo la furgoneta.

limpieza

Nos dirigimos hacia Constanza, pero antes paramos en Mamaia. A este centro turístico-playero se accede tras dejar atrás una zona industrializada muy degenerada. Para entrar a Mamaia hay que pagar una cuota de 3 leis no se sabe muy bien por qué razón.

chimeneas

En Mamaia nos damos un chapuzón en el mar Negro, que no lo es tanto. El ambiente es playero total, mucho bañador gallumbero de licra y también mucha gente con buenas quemaduras de sol.

mamaia

Tras el baño de sol y agua entramos en Constanza en medio de un abigarrado tráfico. Circulamos por una calle paralela al enorme puerto de mercancías hasta llegar al edificio del Casino. Bastante decadente y mal cuidado, una pena porque el edificio es bonito.

casino

Paseamos un poco por las cercanías y nos tomamos un zumo de naranja por 3,5 leis. No parece que haya mucho más que ver, así que nos vamos. Cuando pasamos por la plaza de Ovidio paramos enfrente del Museo y comemos en la terraza de un italiano.
Más tarde vamos hacia Eforie, pasando la parte norte y aparcando en la sur. Se puede ir también al lago Siutghiol, 6 veces más salado que el mar Muerto y donde uno puede darse un baño de lodo. El acceso es previo pago de 9,5 leis.

Nos vamos a las playitas que hay debajo de unos acantilados bordeados por una carreterita con terrazas, restaurantes, tiendas y casas privadas.

eforie

Después de un rato en la playa, no muy cómodo porque hay chiringuitos que ponen música alta, damos un pequeño paseo por el acantilado.

De nuevo en la carretera dirección a Bucarest. Llevamos un rato conduciendo cuando nos damos cuenta que no vamos por la carretera correcta. Nos metemos por un solitario camino en Nicolae Balcescu y a cenar y dormir. Mañana tendremos que retroceder 9 km para coger una carretera que enlace con la autopista a Bucarest.

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Bucarest

El jueves 30 damos por fin con la carretera que va a Bucarest, que a la altura de Cernovoda, tras cruzar un bonito puente metálico sobre el Danubio, se transforma en una buena, larga y recta autopista.

Sobre las 12 llegamos a Burcarest con un sol implacable y una temperatura muy alta, sobre los 46 grados.

Boulevard Unirii

Ya desde la entrada a la ciudad el tráfico está bastante saturado y es un poco caótico. Enseguida encontramos el enorme palacio del Parlamento y damos una vuelta por la gran avenida que preside el Boulevard Unirii.

parlamento

Nos dirigimos hacia la zona de la plaza de la República y aparcamos en la Strada Brexocanu. Callejeando un poco, al borde del coma por el calor que hace. Vemos la Biserica Cretuiescu. Un señor le cuenta a Ixone un poco de historia sobre la revuelta que se originó en la plaza de la República en el 89, frente al entonces edificio del Comité Central.

en la plaza de la republica

Comemos en un restaurante franquiciado en una calle comercial. La espera es larga pero el pescado y el pollo que pedimos está rico. Callejeamos más y entramos en el Curtea Veche, o ruinas del palacio del voivoda. El sitio es bastante antiturístico, no hay nadie en recepción, cuando aparece alguién no habla inglés, está toda mal cuidado y un poco dejado. La verdad es que no nos sorprende porque va a tono con lo que estamos viendo. Las ruinas como tal no tienen mucho interés para los profanos como nosotros, sin ningún tipo de indicación o folleto informativo.

plaza postcomunista

Callejeamos un poco más por zonas más o menos comerciales y más o menos animadas. Nos tomamos un café con hielo sin mucho hielo frente al edificio de la Universitatea. Cogemos la furgo y al salir de la ciudad nos cruzamos con el Arco de Triunfo de la Plaza Victoriei.

La impresión que me llevo de Budapest es la que esperaba, un tanto decepcionante. Parada ‘obligatoria’ por ser la capital. El enorme Parlamento tampoco es tan grande y no merece mucho la pena. Me ha gustado más la zona centro que conserva los edificios del siglo XIX y principios del XX, cuando a la ciudad se le llamaba ‘el París de los Balcanes’. Lo que hemos visto conduciendo tampoco ha estado mal, grandes avenidas, parques enormes al norte de la ciudad y una actividad bollante. Sin embargo conserva muchos rasgos de una ciudad pobre y degenerada, basura por doquier, calles terriblemente asfaltadas, caos circulatorio y sobre todo muchos, muchos edificios grises y mal mantenidos que le dan cierto aspecto desolado. A destacar los continuos y omnipresentes goteos de los aires acondicionados sobre los delgados ciudadanos vestidos con ligeros trajes grises.

A la salida de la ciudad dirección Brasov nos vemos metidos en un atasco. Debe de ser hora punta de salida del trabajo. Tomamos un desvío a la altura de Ciolpani y por una carreterita nos adentramos en un bosque de enormes hayas y robles. Un sitio muy agradable dentro del bosque. Hoy quiero dormir en el piso de arriba de la California pero a la noche comienza una tormenta y bajamos el techo Westfalia.

en el bosque

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Sinaia, Prejmer y Brasov I.

El viernes 31 nos levantamos en medio del maravilloso bosque de hayas y robles. Da gusto subir la persiana de la ventana y ver el bosque desde la cama. Desayunamos queso, jamon york y huevo frito. Oigo un pajaro carpintero trabajando en un arbol cercano, me acerco con los catalejos pero no consigo verlo.

Volvemos a la carretera, atravesamos Ploiesti, que parece una ciudad próspera. En los alrededores vemos algún pozo de extracción de petroleo. Llegamos a Sinaia en medio de un paraje montañoso y con bosques, aunque con un tráfico congestionado.

Sinaia

En Sinaia visitamos el Castelul Peles y sus jardines, residencia de verano del primer rey de Rumanía Carol I, del segundo Carol II y posteriormente de Ceaceuscu. La entrada al palacio cuesta 12 leis y se puede seguir una visita guiada en inglés, todo bastante bien organizado. Después de ponernos unos mocasines para no estropear alfombras y entarimados y dejar la cámara de fotos custodiada seguimos a nuestra distinguida y estirada guía que nos muestra el palacio como si fuera su casa. La guía habla muy claramente así que le entendemos todo, parece una buena profesional. La visita muestra todos los lujos exhuberantes y asíaticos que decoran las diversas estancias y salones. El enorme hall de entrada, con una preciosa vidriera de techo y unas impresionantes molduras de madera, estaturas de madera, tapices, etc. Vemos la colección de armas, 4.000 piezas, de diversas épocas y regiones, desde el siglo XV y de China, Japón, Turquía, India, etc. A destacar una armadura completa de jinete y caballo, una espada cortacabezas que da la inmortalidad y la curiosa forma de montar grupos de armas en conjuntos decorativos.

Sinaia

La visita sigue por el lujosísimo despacho del rey. Nos imaginamos escribiendo una carta en su mesa rodeados de tanto ornamento. Pasamos más tarde al comedor con su mesa inmensa, al salón turco con sus pipas, al salón literario, con sus sillas y mesas realizadas en 100 años, al salón moro y por último al pequeño cine que tenía montado el suertudo rey en una sala. Este cine tiene unas bonitas pinturas de Klimt. En definitiva un rey que vivia a todo trapo, bueno, como la mayoría de los reyes.

Sinaia

Al salir paseamos por los bonitos jardines y el Pelescu, otro palacete. Al bajar por la cuesta, llena de tenderetes de souvenirs, compramos otro dulce de los cilíndricos huecos.
Dudamos si ver Bran o Prejmer, parece que por los atascos que hay no veremos los dos. Nos decidimos por Prejmer y después de las caravanas y cruzar Brasov llegamos justo antes de las 5, hora de cierre. De todas formas no hay ninguna taquilla para entrar en la fortaleza campesina que rodea a la iglesia. Paseamos a nuestras anchas y recorremos el misterioso corredor circular de la muralla defensiva. También vemos algunas de las numerosas habitaciones del recinto amurallado.

Prejmer

Después de comer nos dirigimos a Brasov. Aparcamos cerca de la plaza Sfatului y nos tomamos una cerveza en una terraza viendo la animada, bonita y muy agradable plaza. Aquí todo parece estar más limpio y más cuidado. Hay una concurrida calle comercial llena de terrazas que recorremos una y otra vez.

Piata Sfatului

Nos tomamos un par de cervezas tostadas Silva, la que más me ha gustado, en otra terraza mientras cae una buena tormenta. Con la espera nos ponemos un poco pedetes. Nos vamos a cenar a un KFC donde discutimos sobre las diferentes caras del personaje de Haruki Murakami en ‘Kafka en la orilla’, presente en los envases de la franquicia.
Como estamos un poco pedetes mejor no coger el coche para dormir fuera. Nos vamos a dormir y aparcamos al lado de un parque centrico de Brasov.

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