Entradas de Septiembre, 2007

Brasov II y Sighisoara

Hoy nos hemos levantado y hemos buscado una cafetería o algún sitio para desayunar en Brasov. Pero después de media hora de recorrer el centro no hemos encontrado nada. Así que hemos ido de nuevo al KFC y allí hemos tomado un par de bollos, un café largo y un te helado.

En la plaza Sfatalui hay un punto de información informatizado con pantallas táctiles y la posibilidad de imprimir la información necesaria, muy funcional y muy útil. Después de recoger la información hemos ido paseando hasta el Bastionul Thesatorilos, bastión que queda de la antigua muralla de la ciudad. En sus inmediaciones hay varios complejos deportivos, como un club de tenis. También hemos pasado por una calle que dicen ser la más estrecha de Europa del Este y que no es para tanto, la Strada Storii. Hemos paseado también por el perímetro exterior de la muralla, debajo de las torres fortificadas Negru y Alb. El día está muy nublado, ni siquiera se ve el letrero hollywoodiense de ‘BRASOV’ del monte Tampa.

Brasov

Nos vamos de Brasov con muy buen sabor de boca, una ciudad encantadora y acogedora. Decidimos no ir a Bran, no apetece mucho el turismo masificado que sospechamos nos vamos a encontrar. Aunque el paisaje debe ser bello, cosa que me crea dudas sobre esta decisión.

Nos dirigimos a Sighisoara pero antes hacemos una parada para comer unas vainas con carpaccio que no nos quedan muy bien.

parada para comer

Según entramos a Sighisoara se ve que es una ciudad bella. No en vano ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad su casco histórico. Accedemos al recinto amurallado a través de la puerta al lado de la torre del Reloj.

Sighisoara

Por todos los lados hay vistas pintorescas de los edificios añejos y los tejados de teja tan vistosos. Subimos a la Torre del Reloj previo pago de 5 leis por persona. Hay una exposición etnográfica a lo largo de los diferentes estrechos pisos de la torre. Lo más interesante es una maqueta del casco histórico, que ayuda bastante a comprender su estructura. Por las empinadas escaleras acabamos en una terraza mirador en el nivel superior, donde hay unas vistas estupendas.

Sighisoara

Paseamos por la plaza Muzeului y la de Cetatii. Subimos por la Scara Acoperita de 1666 hasta el montecillo donde se encuentra la otra Iglesia y el cementerio.

Scara Acoperita

Damos un paseo rodeando la muralla y encontramos un bonito gato.

gato en Sighisoara

También Ixone pisa una mierda de perro. Seguimos callejeando y nos tomamos un par de Ice tea en una terraza de la plaza Cetatii por 6 leis.

Sighisoara

Hay una señora mayor muy maja vendiendo una especie de flores de color burdeos. Nos vamos de esta preciosa ciudadela con muy buen sabor de boca. Tanto Brasov como Sighisoara nos han gustado mucho. Hemos encontrado que son diferentes de otras ciudades en cuanto a que parecen cuidar bastante su patrimonio. También saben explotarlo y son las más activas en cuanto a servicios de turismo de las que hemos visitado. Hemos visto oficinas o agencias de viajes y organizadores de recorridos por la zona.

Ahora vamos hacia Sibiu. Buscamos durante una hora y media un sitio bonito para dormir, con vistas, pero no encontramos nada adecuado. Mala suerte. Al final paramos a la entrada de un pueblo sin más. De camino hemos pasado por varios pueblos sajones, algunos con cierto encanto y también con iglesias amuralladas.

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Sibiu y Ocna Sibiului

Después de desayunar un huevo frito con jamón, queso y yogurt hemos llegado a Sibiu. Antes hemos atravesado Medias, con unos paisajes industriales decadentes e incluso abandonados.

En la entrada de Sibiu hemos visto mucha gente y coches en lo que parece un mercado. Hemos parado y comprobado que se trataba de un atestado mercadillo normal y corriente. Pero además había una extensa zona dedicada a la venta de vehículos de segunda mano. Todos estaban bien aparcados y ordenados por categorías, a un lado los coches, a otro las furgonetas, etc. También había instalados unos puestecillos con oficinistas en traje de baño que bajo una sombrilla y armados de arcaicas máquinas de escribir cumplían con el papeleo necesario en los procesos de compra venta.

En Sibiu hemos aparcado en un parking situado en la Piata Mica, en el mismo centro del casco histórico. Sibiu ha sido este 2007 la capital cultural de Europa y eso ha hecho que se hayan preparado para el evento. Hay muchas exposiciones, conciertos y todo tipo de actividades, según reza un folleto informativo del centro de información turística. Parece estar bien preparada para recibir turistas.

De momento, hoy domingo, hay más mercadillos en Sibiu. De antiguedades, de cerámicas, de madera … Varios mercadillos, o uno solo enorme, que ocupa la Piata Mare y la Piata Mica. Hay mucha gente y animación.

Nos volvemos a comprar otro dulce cilíndrico hueco y esta vez vemos como es el proceso de elaboración. Callejeamos por la animadas calles cruzándonos de vez en cuando con algún bodorrio, he perdido la cuenta de las bodas que hemos visto.
Subimos a la torre de la Catedral Evangélica por sus empinadas escaleras. Hay unas buenas vistas de la ciudad. Luego entramos en la Catedral, donde alguién ensaya con el enorme y sonoro órgano.

Nos sentamos en una terraza de la Piata Mare a comer algo rápido, un trozo de pizza y una bebida. Recorremos la Strada Nicolae Balcescu y nos compramos un helado por 1,5 leis y un sorbete de helado por 2 leis. Nos vamos después de pagar 5 leis por el Parking, unas 3 horas más o menos.

Después hemos ido a un pueblo cercano, a unos 17 Km al NO, llamado Ocna Sibiului. Allí hemos visto que hay unas termas en un lago salado y nos apetece un poco de descanso y relajo. Hay varios balnearios y optamos por el que parece más populas y más barato, además parece más natural. Son una serie de 7 pequeños lagos que tienen aguas saladas ricas en yodio, calcio y magnesio.

Nos bañamos primero en el que parece que tiene más nivel de salinidad, por lo visto 6 veces más que el Mar Muerto. La experiencia es curiosa. Se flota bastante en el agua. Lo más sencillo es dejarse flotar y permanecer a la deriva. Cuando te colocas de pie, en posición vertical, el agua queda a la altura del pecho, lo que indica cuánto se flota en este agua. Al salir, la piel queda cubierta por una capa blanca de sal. Después nos untamos todo el cuerpo con un barro negro procedente de otro lago, el Negro. Estamos una media hora en la orilla intentando que se seque el barro, pero no hace sol, hace un poco de frío incluso, y le cuesta secarse. Nos limpiamos el barro en el lago más grande, ya con bastante frío, el tiempo no acompaña.

Después de secarnos y abrigarnos nos comemos unas patatas y unos mucis (salchichas de carne picada) en un chiringuito al lado de los lagos.

Hemos decidido hacer una ruta por una carretera verde que discurre por la montaña desde Alba Iulia a Petrosani y hacia allí nos dirigimos. Pasamos por Sibiel y Rod por una bonita carretera y al subir un puerto encontramos esta bonita campa con muy buenas vistas. Una pena que esté lloviendo y no podamos pasear por la hierba o disfrutar en el césped del aire libre. Ixone prepara una cena muy rica que nos hace entrar en calor, unos nuddles con verduras (cebolla y calabacín) hervidas, con jamón y tortilla.

Cerca de Poiana Sibiului

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Poiana Sibiului, Jina, Alba Iulia y Timisoara I

El lunes 3 nos levantamos después de haber pasado un poco de frío a la noche. Creo que es debido a que estábamos a bastante altura, quizás sobre los 1000 y pico metros. Por la noche ha llovido y el tiempo sigue siendo desapacible. Nos tomamos el desayuno que incluye el rico té japonés que compré en un área de servicio en Austria.

Pasamos por Poiana Sibiului donde repostamos agua en una fuente. Como la manguera no parece funcionar, metemos unas 20 botellas de 1,5 litros hasta llenar el depósito. En este pueblo veo por primera vez un tipo de gorro que no había visto hasta ahora. Son muchos los modelos que hemos visto en Rumanía, y muy variados. Este en concreto tiene este aspecto:

sombreros Jina

Los paisajes a lo largo de esta carreterita han sido muy bonitos y cuando llegamos a Jina, sobre un puerto, las vistas merecen la pena. Sin embargo la carretera ya no es asfaltada y está en muy mal estado, de hecho es como una pista forestal mal cuidada. Dudamos si seguir o dar la vuelta. La carretera parece que baja todo el rato hasta el valle de abajo y parece que en ese valle debería estar la carretera general. Así que nos arriesgamos a bajar, sabiendo que si el camino tiene algún repecho o subida posiblemente nos quedemos sin la posibilidad de continuar.

Pero volver atrás implica dar bastante rodeo. Es una bajada al averno. La tensión se masca en el ambiente. A cada curva vemos que no vamos a poder subir por donde bajamos. A la media hora empezamos a ver casas al fondo del valle y por fin vemos la general. ¡Que alivio!

Cogemos la carretera 67C, que es verde, que transcurre por montañas y que esperamos ansiosamente hacer. Pero resulta que está muy estropeada y llena de socavones y baches. No se puede circular más rápido de 30 km/hora, y a ese ritmo nos dan las uvas. A unos 10 km de Tau decidimos darnos la vuelta muy a nuestro pesar, porque la carretera promete bonitas vistas y paisajes. Una pena.

Como tenemos tiempo vamos a ver Alba Iulia. Es una ciudad media y lo más interesante es su ciudadela. La paseamos entre parque e iglesias bajo un sol que empieza a calentar de nuevo.

ciorba vacuta

Antes de salir de la ciudad comemos en un restaurante ‘Casa Romenescu’ unas especialidades rumanas: corba de vacuta (un caldo cocido de vaca) un Coton Abliante (no se si está bien escrito, que es dos filetes sobre panes con salsa de champiñones) y un Ciolan (tampoco está bien escrito, que consiste en un codillo de cerdo sobre una base de alubia blanca). Está rico pero la carne está siempre en Rumanía demasiado hecha y un poco dura.

Coton y Ciolan

Después de Alba Iulia pasamos por la biserica de Sebes pero está cerrada y no la podemos ver por dentro.

sebes

Seguimos la carretera hasta Deva, con un tráfico muy denso y muchos camiones. Desde Deva hasta Lipova la carretera es verde y hay muy poco tráfico por lo que el viaje es agradable y disfrutamos de bonitos paisajes bajo el sol. Un sol que calienta lo suyo. Es muy significativo el clima tan variado que hemos tenido hoy del clima que hemos tenido en el viaje. O hace mucho sol que calienta bastante, llegando al bochorno, o hace frío y hay que abrigarse con forro polar. A veces se dan los dos estados en el mismo día, como sucede hoy.

Hacemos una parada en la carretera de Lipova a Timisoara para descansar. Cuando cae la noche llegamos a Timisoara. Damos unas vueltas y preguntamos precios en varios hoteles. Al final optamos por este Hotel Central, habitación doble con baño 180 leis. Es caro para la calidad del hotel y en relación al precio de la vida en Rumanía. Salimos a cenar a la animada Piata Victoriei, amplia y peatonal plaza repleta de terrazas y con unos jardines y fuentes muy cuidados y agradables. Ixone cena una ciorba de Vacuta y unos muslos de pollo a la plancha. Yo ceno una especialidad del restaurante que consiste en un pastel a base de pasta de patata, queso y trozos de chorizo coronado por un huevo frito y acompañado de pepinillos en vinagreta, berza en vinagreta y salchichas muci, unas chistorras, tocineta gruesa y un filete de cerdo todo hecho a la plancha y como no bastante tostado. Una cena un poco bruta pero que consigo ingerir gracias al litro de cerveza que me bebo en dos jarras de Timisoarena. Después de esto al hotel, que está a unos 200 metros de la plaza.

Antes de salir a cenar aprovecho para llamar a casa y felicitar a mi hermano Rubén, que cumple 30 años.

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Timisoara II y adiós Rumanía

Hoy martes 4 nos levantamos tranquilamente, después de haber dormido como troncos. Escribimos los diarios y más tarde saldremos a desayunar. Nos sentamos en la misma terraza que el día anterior. Comemos unos creps de chocolate y nueces y otros de mascarpone, además de un trozo de tarta de chocolate y cafés. Todo muy rico, una pena que la camarera sea tan seca, rayando lo borde, como es habitual en Rumanía.

Timisoara

Hace un buen día y paseamos por todo el centro urbano, centrándonos sobre todo en la amplia plaza Unirii. Es amplia y hermosa, rodeada de edificios barrocos pintados de colores vivos, algunos de ellos un poco destartalados pero con mucho encanto. Hay muchas terrazas, algún escenario y tiene pinta de ser muy animada por las noches.

Timisoara, unirii

Entramos en el museo de Arte que está en la plaza. Hay una exposición de iconos de los siglos XVI al XVII de diversas procedencias. Algunos son muy preciosistas, con acabados muy elaborados. Se conservan bien y el museo, reformado, parece reunir todas las buenas condiciones de un museo de primer orden. Hay también una exposición de arte contemporáneo de artista rumanos de los 70 y 80 que no nos gusta mucho. También pintura europea de los siglos XV al XIX y una exposición de artes decorativas. Pero lo que más nos gusta es una retrospectiva de Corneliu Baba.

Longevo pintor rumano que vivió, creo recordar de 1906 a 1997. Hay autorretratos prometedores desde los 13 años del pintor. A través de varios autorretratos se puede ver su evolución física y artística. Tiene una primera fase de algo parecido al realismo soviético, con escenas costumbristas del pueblo trabajador. También tiene una vertiente de retratista que mantiene durante toda su vida y que evoluciona con su estilo. Pero sin duda lo más interesante es su obra dedicada a retratar grupos de personas apiñadas, en medio de la nada y asustadas o incluso presas del pánico. Son pinturas de un claro carácter existencialista en el que los rostros de las personas se desfiguran y emborronan. Esta línea existencialista y posiblemente de crítica social a la realidad política de su país en los 70 y 80, se manifiesta también en los cuadros de personajes aislados. Estos personajes, también en un espacio indefinido sin fondo, parecen dementes o locos que gatean, se arrastran e incluso parecen babear.

Un gran pintor que recoge la tradición del mejor Velazquez y Goya, con matices expresionistas y que me recuerda bastante a Bacon. Sus óleos tienen la factura y el acabado de intensos y largos procesos de pintar, repletos de arrebato, azar y saber hacer. No se los detalles de su vida, pero envidio el entusiasmo con el que parece que trabajó durante tantos años.

Después de esta dosis de buena pintura seguimos paseando y nos tomamos un par de granizados en la placita Libertatii.

Timisoara, libertatii

Más tarde visitamos la gran catedral ortodoxa que preside la plaza Victoriei. Y abandonamos Timisoara, nuestra última visita rumana, encantados con ella. Una ciudad próspera y que fue uno de los orígenes de las revueltas del 89.

Timisoara, Victoriei

Nos dirigimos a Sannicolau Mare, desde donde abandonamos el país por la frontera de Cenad. Antes paramos a comer unos spaguetis con tomate.

Ya en Hungría pasamos por Szeged dirección a Budapest bajo una intensa lluvia y bastante frío. A 20 km de Budapest paramos a dormir en una estación de servicio. Terminamos de jugar una partida al chinchón que le gano a Ixone, como siempre.

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Veszprem y Balatón

Hoy miércoles 5 hemos ido a un super al lado de la autopista a comprar regalos y encargos. Sobre todo Paprika, picante y dulce, para regalar a la familia y amigos. Hemos desayunado huevos fritos, jamón, queso y yogurt mientras llueve sin parar. Dudamos entre visitar Bratislava o ver el lago Balatón. Nos decidimos por Balatón y por Veszprem.

Veszprem

Llegamos a Veszprem en hora y media a pesar de la intensa lluvia y el fuerte viento. La guía habla de una ciudad soberbia. En absoluto, es una ciudad muy cuidada y bonita pero el recinto del castillo encierra unos edificios normalitos, bonitos pero no soberbios. Es cierto que el día es muy desagradable por el frío y la lluvia, y no se puede pasear a gusto, pero la ciudad no ofrece mucho al visitante. Eso si, nos comemos un pastel en una cafetería que está riquísimo.

Seguimos hacia el lago Balatón que bordeamos por su orilla norte. Recorremos una sucesión de pueblos que tienen en común que todos empiezan por Balatón. También tienen en común que todos están muy turistificados y que ocupan prácticamente toda la orilla del lago. Resulta imposible acercarse a la orilla, ya que o son terrenos privados o campings o clubs náuticos, etc.

Tihanyi

Al llegar a la pequeña península de la orilla norte podemos acercarnos al agua y comprobar el bonito color gris verdoso de sus aguas en este día ventoso y lluvioso. Rodeamos la península y accedemos al pueblecito de su interior, Tihanyi. Al estar en una colina hay bonitas vistas del lago. También hay casas típicas con techo de paja y muchas tiendas de souvenirs con el producto estrella, paprika.

paprika

Pagamos 250 forint (1 €) por el parking y paseamos un rato por el pueblo y un bosquecillo. No mucho porque acabamos calados.

Seguiremos bordeando la carretera del lago hasta el final de la orilla norte y salimos de esta zona. Después de para a comer seguimos por la carretera 76, más tarde por la 8 pasando por Kormendi hasta pasar la frontera de Austria. Nos acercamos a Graz con la intención de visitarlo mañana y más tarde ir acercándonos a Munich.

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Graz

El jueves 6 visitamos Graz por la mañana. Es una agradable  sorpresa que inicialmente no estaba prevista. Una bonita y muy cuidada ciudad que disfrutamos a pesar de la lluvia intermitente. Ixone hace algunas compras de ropa, incluido un paraguas que hoy se ha dejado en el autobus.

graz

Paseamos por la calle principal del centro histórico, Herreng Str. que da a la bonita plaza de Haupt Platz. Edificios barrocos y neoclásicos muy bien conservados que acogen a los puestos de salchichas. Cruzando el puente se llega al peculiar edificio del Museo de Arte. Su atrayente burbuja acristalada con tentáculos nos anima a visitar el edificio.

graz

Mala suerte, están cambiando varias exposiciones y no se puede visitar. Lo rodeamos y cruzamos de nuevo el río frente al restaurante-auditorio que forma una isla artificial y que fue proyectado por Vito Aconcci.

graz

Más tarde nos adentramos por el casco histórico visitando una famosa panadería donde compramos un pastel y unos bollos de pan. Recorremos las placitas atestadas de terrazas y los callejones cubiertos, tan limpios y llenos de comercios. Cogemos la furgoneta nos acercamos a la parada del funicular que sube a Schlossberg, una pequeña colina que domina la ciudad.

graz

Arriba las vistas son buenas y hay agradables caminos para pasear. Pero la lluvia no anima.

graz

Nos dirigimos hacia Salzburgo por la A8, y a la altura de Liezer abandonamos la autopista para ir por una carretera verde que bordea unos lagos, la 145 hasta Bad Ischl y la 158 hasta Salzburgo.

El tiempo ha empeorado notablemente y durante este recorrido el termómetro del coche llegará hasta los 0 grados. Hace menos de una semana estábamos a 46 grados. Hace frío e incluso nieva durante algunos recorridos del camino, al que la nieve bordea amenazadoramente. Hacemos algunas paradas para ver los lagos, algunos frente a paredones que rondan los 3000 metros. El mal tiempo y las nubes no nos dejan ver los picos de las montañas o la profundidad de los valles pero lo poco que vemos es bonito. Sobre todo muchos bosques densos y verdes praderas salpicadas de casitas, todas ellas muy bien cuidadas.

cerca de Bad Ischl

Pasamos Salzburgo y a 100 km de Munich hay un atasco en la autopista que nos absorbe casi dos horas. Cansados aparcamos en una estación de servicio a 70 km de Munich. No deja de llover.

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Munich de nuevo

El viernes 7, nuestro último día con la California, por fin deja de llover. Un desayuno bien fuerte a base de huevos, queso, jamón, yogurt, zumo y té. Dejamos las mochilas en el hotel NH en el que ya habíamos estado. En una gasolinera limpiamos a fondo la furgoneta durante 2 horas y le damos un tunel de lavado. A las 3 en punto estamos en Markt Schwaben entregando la furgoneta en DRM. El chico que nos atiende flipa un poco por lo limpia que hemos dejado la furgoneta y nos dice que en una semana nos devolverán los 1000 € de fianza.

Vamos al tren para regresar al centro de Munich pero parece ser que no hay tren. Así que cogemos un autobus que tras muchas vueltas nos lleva a una estración en la que si que hay tren hasta Marien Platz.

Vamos directos al Haubrauhaus, son las 5 y no hemos comido todavía. Pedimos la jarra de litro de cerveza reglamentaria y un codillo de cerdo y unas lonchas de carne de cerdo cocida acompañadas de salsa, bolas de patata, col en vinagre y col roja en salsa. Que bien hacen la carne, con una textura perfecta. El bullicio y la comida de esta estupenda cervecería nos reconforta del frío y de la pena de que se acaba el viaje.

haubrauhaus

Paseamos por el Viktualien Market, la Juden Platz (cerca hay una librería de Soda), Marien Platz y nos tomamos un café en el centro comercial que hay antes de llegar a Odeons Platz. Estamos muy cansados y a las 8 nos vamos al hotel a descansar, ver la tele, leer y dormir.

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Regreso a Bilbao

Hoy sábado 8 nos acercamos en bus hasta Ostbahnhof y decidimos ir en el tren que va hasta el aeropuerto, ya que es más rápido y barato que el bus de DB que sale de Hauptbahnhof.

Ahora esperamos en el moderno y cuadriculado aeropuerto de Munich, escribiendo las últimas líneas de este viaje.

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