Entradas de agosto, 2008

Bilbao, Marsella

Salimos de Bilbao a las 2, después de haber comido. Paramos a cenar en el Airé de Carcassone con una bonita luz de atardecer. Comemos una pasta negra de tinta de chipirón. Seguimos hasta las 12 y paramos a dormir en las cercanías de Marsella. Siempre pensamos lo bien que están las áreas de servicio en Francia, ideales para hacer una paradita, descansar, comer algo y seguir con el viaje.

En este viaje la mayoría de las fotos son de Ixone.

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Marsella, Triestre

Seguimos cruzando los tuneles y viaductos de la Costa Azul. Entre Génova y Milan salimos de la autopista para hacer alguna compra. Vemos un Super cerrado y un poco complicado encontrar algo, así que volvemos a la autopista y comemos una pizza en un Autogrill. Pasando Venezia cenamos en la hierbita de un área de servicio y nos damos unos masajes con los pies. Ya de noche avanzamos un poco más hasta llegar a las cercanías de Triestre, durmiendo en un área de servicio.

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Triestre, Rijeka, Krk, Baska, Risika

Nos levantamos y desayunamos al borde de un acantilado en una carreterita que va hasta Triestre. Al cruzar Triestre me doy mi primer baño en el Adriático. Una cuadrilla de morenos jubilados nos observa, me recuerda a Benidorm este Triestre. Este Adriático parece tan transparente y cálido como prometían.
Tras circunvalar el industrial entorno de Triestre llegamos a la frontera con Eslovenia. Aquí pagamos 35 € por una pase para circular por las autopistas del país durante 6 meses. Paramos a repostar diesel en una gasolinera, el precio es ligeramente inferior al de España.

Después tomamos una carreterita, E65, que discurre por verdes y arbolados frescos valles, de suaves ondulaciones y agradables vistas. En Obrov paramos para hacer una compra en un pequeño super. Tras unos pocos Km llegamos a la frontera con Croacia. 5 minutos de cola y un sonriente guarda nos sella los pasaportes.

rijeka

Llegamos a Rijeka. Paramos en una calle central, cerca del mercado. Damos un paseito y nos topamos con un grupo de chicas que baila coreografías sonrientes acompañadas de canciones a todo volumen. Mas tarde les relevará una charanga de fuertes vientos

Seguimos viaje hacia la impronunciable isla de Krk. Cruzamos el puente que da acceso a la isla previo pago de un peaje, a lo medievo. La isla parece muy bonita, con zonas áridas y lunares y otras cubiertas con un denso bosque que es atravesado por la carretera. En el pueblo de Krk aparcamos, 3 Kunas la hora, al lado de una calita preparada de tal forma para el turismo que, junto a este tranquilo Adriático, parece dar acceso a una inmensa piscina. Callejeamos un poco por el pequeño casco antiguo de Krk, y tras el sofoco el merecido chapuzón en la piscina adriática.

Baska

Ahora le toca el turno a Baska, en el extremo de la isla. Resulta ser un bonito lugar en un valle que está abarrotado de turistas. Huyendo de vuelta comemos al lado de un rio unos filetes y una ensalada. Seguimos esta vez hacia Vrbnik, pueblecito con estrechas y empinadas callejuelas medievales alrededor de una iglesia. El pueblo tiene 2 calas, una donde se baña Ixone, ya que nos hemos perdido, y otra repleta también de turistas. Al fin y al cabo es Agosto. Qué calor hace, una cervecita en terraza.

risika

Esta vez paramos en Risika, más que en el pueblo en una pequeña y tranquila cala al final de la carretera, en una campita que hace las veces de parking. Este sitio resulta ser el más agradable que hemos visto en la isla. Así que tranquilamente nos bañamos, Ixone hace fotos, paseamos cerca de una iglesita derruida, etc. Hasta que empieza a atardecer y cenamos una rica pasta. Ya de noche nos vamos porque sospechamos que no se puede dormir aquí, ya que al fin y al cabo es un parking de pago. De todas formas encontramos un rinconcito apartado justo al salir de Risike donde aparcamos para dormir.

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Otok Pag, Caska, Simuni, Pag

Salimos de Krk y nos dirigimos hacia el sur por la E65, la hermosa carretera que bordea la costa croata. Las paradas son numerosas, en cada alto o pequeño puerto hay bonitas vistas de la costa y de las cercanas islas de Krk, Prvic, Rab y más tarde Pag. En cada calita se acomodan pequeños campings con acceso al mar. En esta zona parece que es frecuente un fuerto viento y hoy no es una excepción.

krk

A media mañana llegamos a Prizna, desde donde se coge un ferry a Zigljen, en el extremo norte de la isla de Pag. Aunque no era nuestro plan original nos parece una buena idea atajar por mar y recorrer ya la isla desde aquí. En la cola del ferry me doy un refrescante chapuzón en el puerto del pueblo.

ferry prizna

Al bajar del ferry sorprende el aspecto lunar de esta parte de la isla. Nos dirigimos a Novalja pero tiene pinta de turismo de playa y nada más, y para un chapuzón preferimos la playa más tranquila de Caska.
Buscando un sitio para comer llegamos a una playita que da al pequeño mar interior de la isla, a la altura de Kolan. Tras montar el toldo, bien amarrado por el fuerte viento, nos comemos unas ricas doradas al borde de la playa. Tras una breve siesta por parte de Ixo nos damos un par de baños. Nos ponemos las gafas de bucear pero no hay mucho que ver en esta playa debajo del agua.

simuni

Nuestra próxima parada es Simuni. Que maravilla de sitio. Un brazo de mar se adentra en tierra, bordeado al fondo por numerosos veleros. La pequeña bahía forma un puerto en el que hay muchos barquitos, barcas de pescadores y muelles a lo largo de su litoral. Se está muy tranquilo aquí y damos un agradable paseo que se fijará en nuestra memoria.

Seguimos hasta Mandre que tiene pinta de estar enclavado en un entorno igual de agradable que Simuni. Sin embargo el pueblo es más turístico y nos vamos rápidamente. Camino de Pag, capital de la isla, se puede ver el paisaje formado por la multitud de islas que salpican el Virsko More.

virsko more

Ya con la puesta de sol cenamos al lado de unas instalaciones eléctricas, justo antes de bajar a Pag. Encima de Pag hay un mirador que sorprende por la amplitud y belleza de las vistas sobre Pag y el mar interior de la isla.

pag

En Pag aparcamos en el centro y damos una vuelta. El paseo marítimo es muy agradable, sopla una ligera brisa nocturna refrescante. Hay gente pero no demasiada, lo que anima el sitio. Callejeando veo una peluquería. Me corto el pelo y me afeita, con maquinilla, una señora muy maja por 50 Kunas. En la plaza central nos tomamos una cerveza grande (pivo ozujsko) y coca cola por 26 Kunas. En la terraza vemos embobados a la gente deambular y a las niñas jugar y gritar. Más tarde buscamos un rinconcito cerca de la ciudad para aparcar la furgoneta y dormir.

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Zadar, Sibenik

Me levanto y doy un paseito hasta Pag para comprar pan y croissants rellenos. Alejándonos de Pag paramos para desayunar. Ixo se ducha. Nos acercamos hasta Pouljana, otro pueblecito tranquilo con algunos turistas. Nos vamos saliendo de la isla, siempre acompañados de estupendas vistas.

En Zadar nos encontramos con bastante tráfico pero conseguimos aparcar al lado de la muralla, en la entrada al coqueto y ordenado mercado.

zadar

Compro unas uvas negras que me comeré más tarde, sentado en una plaza llena de turistas. Callejeamos por las brillantes y pulidas calles empedradas, procurando ir por la sombra. Muy bonitas estas calles y también las vistas desde la torre campanario a la que subimos previo pago de 10 Kunas. Hacemos compras para cocinar un cuscus con cordero que finalmente será ternera, pese a haber balado delante de la carnicera.

zadar

Dejamos la bonita Zadar para buscar un rinconcito donde bañarnos y comer. Lo encontramos al lado de Pirovac, al borde de una carretera semiabandonada y salpicada de veraneantes. Baño, comida, siesta y baño.

pirovac

Seguimos camino y no muy convencidos acabamos parando en Sibenik, después de un duro esfuerzo por conseguir monedas para el parking. El esfuerzo incluye la visita a un oscuro garito de tragaperras donde me cambian a billetes pequeños. Sibenik resulta ser una agradable sorpresa. La guía de LonelyPlanet solo destaca su catedral, pero todo el casco antiguo es una maravilla. Callejuelas medievales, empedradas, rinconcitos pintorescos por doquier y estiradas y nobles casas de piedra. Alguna fachada me recuerda a Siena. En el paseo marítimo vemos un par de superyates de lujo y una familia que desembarca y se mezcla entre los ‘vulgares’ turistas. Vaya ricachones.

sibenik

La plaza de la catedral es magnífica, es un rinconcito de los que perduran en la memoria. Nos ha gustado tanto Sibenik que nos quedamos un rato largo y también cenamos fuera. Un par de hamburguesas, 2 aguas y 2 pivo Karlovacko por 81 Kunas en una terrazita en una plazita. Nos vamos a buscar un sitio para dormir. Tras varias vueltas nos quedamos al borde de un puertecito en una zona residencial en Brodarica.

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Trogir, Kastela, Split.

Nos levantamos tras una noche ajetreada por los mosquitos. Desayunamos en el mirador del puente de Brodorica. Seguimos hacia el sur pasando por Primosten sin detenernos.

trogir

En Trogir hay bastante tráfico pero también aparcamos rápido cerca del puente peatonal que da acceso a la isla. Se nota que es un destino turístico principal y ya a las 10 hay mucha gente. Pero por las callejuelas no principales se puede pasear tranquilamente. Callejeamos descubriendo casas medievales, palacetes e iglesias abolladas y toda clase de rincones curiosos y añejos. La plaza principal es una gozada, el pórtico de la iglesia tiene unas esculturas y bajorelieves muy trabajados y realistas. Es casco medieval es una gozada. Aún así descubriremos una serie de ‘dramas turísticos’ causados por la avaricia quizás de los hosteleros. Esto es, en varias ocasiones, los toldos, sombrillas y demás mobiliario de chiringuito ocultan, tapan o modifican radicalmente la arquitectura que dota de belleza al lugar.

kastela

Camino de Split nos dirigimos a Kastela, tratando de ver alguno de sus castillos. Buscando uno de ellos descubrimos una playa donde nos quedamos a descansar, comer, bañarnos y ducharnos, cerca de Kastel Luksic.

Tras el descanso seguimos intentando encontrar algún castillo. Lo que encontramos es una zona de veraneo muy concurrida que parece ser la zona de recreo del cercano Split. Los diferentes Kastel que hay en esta bahía esconden callejuelas y plazas cuidadas y animadas a pesar del calor de sobremesa. En una de esas plazitas nos reabastecemos de agua en una de las poquísimas fuentes que estamos viendo. Tras visitar el Kastel Luksic, el único que finalmente encontraremos con apariencia de castillo, nos vamos a Split.

split

Tras alguna vuelta y encerrona conseguimos aparcar encima del extenso mercado anexo al Palacio Diocleciano. La primera impresión de la fachada de la muralla que da al paseo marítimo es muy buena. El impresionante aspecto de tal cantidad de piedrotas, columnas y remiendos de una época u otra dan un aspecto decadente, impresionante y cautivador al mismo tiempo.

split

Entramos por la puerta Este, o de Plata, y no dejamos de maravillarnos y aturullarnos antes el mazazo de este palacio-ciudad. El paseo reserva continuas sorpresas: el acceso al Protiron, una plazita central, las callejuelas plagadas de palacetes y piedras labradas y trabajadas en mil y un estilos. Estamos rodeados de piedra por todas partes, con diferentes tamaños, texturas y estados de conservación. Los abiertos espacios luminosos se alternan con los más oscuros rincones haciendo del callejear un ir y venir de luces y sombras.

split

Salimos por la puerta Oeste, o de Hierro, a una placita cercana al antiguo Ayuntamiento. En una terraza cerveza y limonada. Un buen rato de embobamiento viendo pasar turistas a mansalva. Nos vamos a buscar el ‘Buffet Fife’ que la guía Lonely Planet describe como lugar de cocina casera para marineros e inadaptados. Desgraciadamente la guía se equivoca radicalmente y resulta que se trata de un restaurante petado de turistas hasta las cartolas que seguramente han comprado la misma guía que yo. Creo que esta guía de Lonely Planet no acierta con bastantes cosas, quizás sea por la temporada alta alguno de sus errores.

split

Después de varias vueltas por los repletos restaurantes optamos por la rápida y barata opción de comer una pizza en el paseo marítimo ya de noche. Cogemos la furgoneta y volvemos a la playita de Kastel Luksic a dormir.

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Split, Cetina, Promajna, Makarska

kastel_luksic

Volvemos a Split a visitar la ciudad por la mañana. Nos falta por ver buena parte del palacio y otras zonas. Callejeamos, vemos el mercado de pescado, un poco mareado y con dolor de tripa, algo nos habrá sentado mal. La ciudad es igual de impresionante que ayer pero es cierto que con la luz de la tarde y el anochecerla experiencia es mejor.

split

De Split nos dirigimos hacia Omis, pero el tráfico es muy lento, es fin de semana, y apenas avanzamos. A la altura de Omis dejamos la congestionada carretera de la costa y cogemos una interior que circula paralela a la costa. Esta carretera bordea el ríó Cetina y su cañon, impresionante en algunos tramos. Pasamos por una serie de pueblecitos más pobres y pequeños que los de la costa. En cada curva venden vino, licores y fruta. En Zadvarje hay una estación hidroeléctrica y un mirador en un alto desde donde ver el valle que acabamos de atravesar.

Volvemos a la costa a la altura de Dupci. Antes de llegar a Makarska paramos para comer. Bocadillo de pechugas con pantumaca y mozzarella yo y versión plato Ixone

Antres de llegar a Makarska nos hemos parado en el pequeño y agradable pueblo de Promajna. Nos hemos bañado, tomado el sol y comido un helado doble, con una sabor que hemos descubierto, el green apple. La playa es muy agradable, con las altas montañas al fondo, ‘Sueti Jure’ 1762m. Es un ejemplo de esta abrupta ribiera Makarskiana, estrecho pasillo entre altas montañas y transparentes aguas.

makarska

Paramos en Makarska, muy turístico y con un casco antiguo pequeño y no muy bonito. A lo largo del paseo marítimo hay multitud de barcos para hacer excursiones a Brac y Hvar.

riviera_makarska

Seguimos camino haciendo paraditas para contemplar los colores, nubes, islas y canales de una magnífica puesta de sol. Ya de noche paramos en un camping. Autokamp Dole, cerca de Mala Dubna. Cenamos un pescadito y a dormir.

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Ploce, Korkula

Aprovechamos el camping para limpiar cosas y hacer una colada. También bañarnos en su playita y tomar el sol. Darse una ducha con agua caliente y gel tampoco sienta nada mal. A las 12 nos vamos. Paramos para ver desde un mirador los lagos de Bacina. Un poco antes, en Drvenik hemos intentado coger un ferry hasta Korkula, pero no había sitio y el siguiente era a las 7. En Ploce paramos para coger el ferry. Llegamos a las 13.30 pero hasta las 15:00 no sale el siguiente. En el de las 15:00 no entramos por un pela, nos quedamos los primeros en la cola. Así que cogeremos el de las 17:30. Aprovechamos para comer un entrecotte a la Dalmaciana y unas brochetas de cerdo, un poco caro, y holgazaneamos escribiendo los diarios.

croacia

Tas un breve viaje en ferry de 1 hora llegamos a Trpanj en la península de Peljesac. Por lo tanto no es Korkula. Me doy cuenta de que los 4 tickets que me vendieron en Ploce eran para dos ferrys diferentes. Pero el marinero del ferry me ha picado los 4 billetes. Trato de explicarle lo que me ha pasado a un marinero del barco. Pero está muy ocupado con el embarque y desembarque. Finalmente un marinero con gafas de sol entiende el problema y me dice que mis tickets picados los tiene otro marinero. Al ir a hablar con el otro me pide mi copia del ticket, y yo pensando que los tenía el de las gafas de sol le digo que los tiene él. Voy a pedírselos y claro, él dice que me los ha devuelto. Yo sigo en mis trece pensando que los tiene él y me empiezo a enfadar porque creo que no me hace caso. Al final le montamos un poco de bronca por la tensión y las prisas del ferry que se va. Finalmente, cuando vamos a la oficina, me doy cuenta de que yo tenía las copias de los tickets y corro a pedirle perdón antes de que salga el barco. En la oficina nos escriben algo por detras de la copia del ticket y nos aseguran que podremos coger el ferry de Orebic a Korkula sin problemas.

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En Orebic vemos que no es así. Es más, la compañía de ferrys que opera por las tardes es distinta a Jadrolinija, que es la que nos ha vendido los billetes y no nos ha dado ninguna información sobre si había que coger dos ferrys. La pérdida no es mucha, 90 Kunas, pero fastidia cuando uno no es informado correctamente.

En Orebic, para rematar la faena, casi perdemos el ferry una vez ya embarcada la Jumpy. Ixo se queda a un pelo de quedarse en el puerto y le salva su agilidad, bravura y locura características.

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Aparcamos en Korkula. Damos una vuelta por esta preciosa ciudadela. La guía dice que es una pequeña Dubrovnik. Desde luego tiene muchos rinconcitos y callejuelas cautivadoras. En una callejuela, debajo de la torre de Marco Polo hay un bareto con un cantante en la calle. Un par de amables croatas nos dejan unas sillas y nos acomodamos para oir varias canciones de rock y blues a carga del peludo cantante y su acompañante al organillo. Tocan y cantan bien, la verda. Dormimos en un tranquilo parking a la entrada de Korkula.

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Pupnatska Luka, Vela Luka, Lumbarda

croacia

Nuestra primera parada hoy es una cala cerca de Pupnatska Luka. Buceando paso un buen rato disfrutando de la transparencia de las aguas, los efectos lumínicos y los bancos de pececillos que aparecen. Un chaval limpia peces en la orilla.

croacia

Luego nos dirigimos a Vela Luka, pasando por Cara y Blato. En la entrada de Vela Luka hacemos una compra, echo una ojeada a los vinos, la mayoría blancos, y compro el esperado Paski Sir de Otok Pag.
En Vela Luka nos damos un paseito por una colina cercan para ver la cueva de Vela Spilje. El paseo merece la pena, a pesar del calor y de que la cueva está cerrada. Las vistas sobre Vela Luka son estupendas. Al bajar del monte comemos una ensalada de arroz que cocinamos en lo que parece ser el parque de un hospital. Comemos viendo un brazo de mar que se adentra en tierra, como en Simuni en la isla de Krk.

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Tras una minisiesta y masajes damos una vuelta en coche por los cabos y calas de este apacible pueblo. Ahora volvemos sobre nuestros pasos hasta Blato. Allí vamos por la carretera del sur, que sube un pequeño puerto con buenas vistas sobre Blato. Bajando el puerto nos paramos en una tranquila y poco concurrida calita de Prizba. Me doy un par de baños disfrutando de las vistas transparentes del fondo del mar y sus bancos de pececillos. Con estas aguas tan limpias y la luz tan potente del verano se crean espacios lumínicos debajo del agua muy siderales. Mientras yo me baño Ixo pone al día su diario y se queja de su espalda dolorida.

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Seguimos camino pasando por Brna, Cara y llegamos a Lumbarda. Aparcamos al pie de un pantalán y aprovechamos para cenar viendo la bahía. Al fondo se ve un montón de gente en lo que parece una fiesta. El evento en sí es una carrera de burros muy divertida, con los jinetes dando botecitos al ritmo del burro. Hay mucha gente y animación, una charanga y terrazas.Nos tomamos algo y ya cansados nos vamos.

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Buscamos un solitario sitio en el extremo este de la isla, al borde del mar y a dormir.

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Korkula, Ston, Moli Ston, Broce, Dubrovnik

croacia

Nos levantamos con el potente sol del amanecer. Desayunamos y ordenamos un poco la furgo. Vamos a Korkula. Compramos un par de doradas en el mercado. Damos unas vueltas por las calles de Korkula, un tanto solitarias a esta hora, 8 de la mañana. Después nos vamos a coger el ferry de vuelta a Orebic.

Korkula, Ston, Moli Ston, Broce, Dubrovnik

Seguimos camino hasta Ston. Hace mucho calor y no subimos a las murallas. Nos limitamos a dar un par de vueltas por sus semidesiertas calles. Más adelante, en Moli Ston, si paramos. Además nos encontramos con dos furgonetas de Irun. Una familia con moto, furgo y kayak que está haciendo un recorrido similar al nuestro.

Korkula, Ston, Moli Ston, Broce, Dubrovnik

Comemos un par de sabrosa doraditas. Luego en coche visitamos las marismas de Ston y el brazo de mar que entra en la península. Llegamos hasta Broce, un tranquilísimo y precioso pueblecito que es una gozada. Volvemos a Mali Ston para tomar un poco el sol y bañarnos en las cálidad aguas de esta parte del Adriático. Más tarde damos un paseo y me subo a una parte de las murallas desde donde se ve la coqueta bahía de Moli Ston.

Korkula, Ston, Moli Ston, Broce, Dubrovnik

Seguimos camino hacia Dubrovnik. LLegamos con una bonita luz de atardecer. El encanto se esfuma por lo dificil que es aparcar. Al cabo de un par de vueltas lo conseguimos. La puerta de entrada al Grad es muy mona y enseguida flipamos con la cantidad de gente que hay. Sobre todo en las zonas destacadas o principales de la ciudadela. Paseamos un poco, paraditas, helados y sorpresas por los bellos rincones. Por las callejuelas se pasea muy a gusto y sin tanto agobio. Luego te encuentras con una plaza y sentado ves pasar gente y contemplas el esplendor de un drama turístico tras otro.

Korkula, Ston, Moli Ston, Broce, Dubrovnik

Cenamos en una plaza donde un viejo marinero disfrazado nos busca una mesa. La cena no es la bomba, un poco cara 240 Kunas por un par de cervezas, una ensalada Ragusa (verduras a la plancha, queso y jamón) y un rissotto de nata y gambas. Damos alguna vuelta más. Hay mucha animación, la gente no se va, esto sigue lleno. Hay muchos cantantes en cafés y restaurantes, muy agradable. Nos vamos a dormir. Buscamos un buen sitio al lado de un puertecito deportivo, en la ciudad normal, desde donde se ve el gran puente por el que se accede desde el norte a Dubrovnik.

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