Entradas de agosto, 2009

Socueva

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Plentzia desde Barrika

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Playa de Barrika

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Bilbao, La Rochelle, Isla de Ré.

Salimos de Bilbao a las 10:00. La idea es comer y ver La Rochelle. Hay mucho tráfico en los peajes de la autopista francesa. Comemos en un airé y sobre las 6 empezamos a recorrer La Rochelle. Ciudad blanca muy cuidada y turística. Muchos mercados y puestos callejeros en repletas calles comerciales. El puerto viejo y la torre de la cadena, una zona bonita y agradable con terrazas y todo tipo de animadores.

Un barrio al lado con casas coloridas y más terrazas, al lado la oficina de Turismo. Más tarde, en la plaza de Verdún compro unos plátanos y babeo frente a las ostras y mejillones.

Luego vamos a la Isla de Ré, previo pago de 16,50 € por cruzar el puente. Isla alargada, ostrícola y llena de veraneantes. Empezamos a rodear la isla por la carretera norte. Cruzamos Flotte, agradabilísimo y cuidadísimo puerto pesquerísimo. Paramos en St Martin de Ré y paseamos rápidamente ya que cae el sol y tenemos que buscar sitio para cenar y dormir.

Un par de Km más adelante encontramos un tranquilo y solitario espacio al lado de las lagunas donde cultivan ostras. Cenamos bacon, salchichas y tomates de la huerta de Fruniz, de la hermana de Arantza. Se está muy tranquilo, hay conejos y todo tipo de aves. A la noche me parece oir fuegos artificiales en la lejanía.

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Isla de Ré, Nantes.

Nos levantamos a las 8 y a las 9 ya estamos en marcha. Recorremos la isla hasta su punta, Pnte du Fier, donde damos un paseito. A un lado la bahía y los barcos veleros y pesqueros y al otro lado casitas la borde del mar muy coquetas.

Nos damos la vuelta y paramos en Ars en Ré, otro cuidadísimo y agradabilísimo pueblecito lleno de ciclistas (al igual que toda la isla). Compramos pan y cogemos agua. También nos comemos un par de bollos en la placita al lado de la iglesia. Qué ricos son los bollos franceses. Seguimos camino por la carretera del sur y nos topamos con un atasco que dura hasta el puente y  que nos atrapa 1 hora. Habíamos olvidado el coñazo de los atascos de Agosto. Paramos en un Decathlon cerca de La Rochelle para comprar un frontal y unas gafas de sol.
Seguimos camino por la D137 y nos topamos con otro horrible atasco de otra hora, vaya rollo de carreteras. En Marans decidimos escaparnos del atasco y rodear por el este para coger antes la autopista, por donde avanzamos sin problemas. A 80 Km de Nantes paramos a comer en un airé. Pasta con zanahorias y calabacín y un melón comprado en la carretera.
Llegamos hasta Nantes y aparcamos frente al castillo de los duques de Bretaña.

Recorremos las murallas disfrutando de las vistas y haciendo fotos a la gente que descansa en el cesped al lado del foso que rodea las murallas. Damos un paseito por las callejuelas atestadas de terrazas de cafes y restaurantes.

Nos acercamos hasta la catedral y dentro descansamos un buen rato del calor y el bochorno de Agosto. Es bonita y elegante esta catedral gótica de altas bóvedas y estiradas columnas, pero sobre todo, qué fresquito se está dentro de ella.

Volvemos al parking y salimos de Nantes no sin antes perdernos y discutir un poco. Seguirmos ruta hacia Vannes y tras dar alguna vuelta aparcamos en Elven, al norte de Vannes, en una zona de autocaravanas. Cenamos la pasta que ha sobrado y a dormir.

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Elven, Arradon, Carnac, Quiberón.

Compramos pan y hacemos compra en un gélido supermercado de Elven. Nos dirigimos hacia la punta de Arradon. Aparcamos y paseamos hasta el puerto desde donde se ve gran parte del golfo de Morbihan y sus numerosas islas arboladas.

Seguimos por la D101 hacia Auray y de camino paramos en un puente desde el que hay bonitas vistas de Bono y el brazo de mar que se mete en tierra.

Llegamos a Carnac donde hay bastante tráfico debido a un mercado. Decidimos parar a verlo, comer y dejar la tarde para los menhires. En este viaje nos tomamos seriamente el tema de las comidas, ya que Ixo embarazada necesita comer bien y frecuentemente. Así que recorriendo el mercado compramos un sabroso zumo de manzana (2 € el litro), unos riquísimos quesos, un par de gigantescas gambas salvajes de 300 g y medio kilito de moules. Cocinamos estos manjares en un pinar al lado del alineamiento de menhires entre La Menec y Kerleskan.

Tras la siestita y descanso para pintarse las uñas un paseito por los menhires.

Vamos andando hasta el gigante de La MenecTambién nos acercamos al Tumulus de Kercado donde nos comemos un crepe y pruebo la sidra bretona.

Seguimos hacia la península de Quiberon. La recorremos hasta el final mientras Ixo no para de emitir alabanzas sobre la belleza del sitio. No es para menos, la costa oeste, llamada costa salvaje, tranquila y desolada nos recuerda a Cabo de Gata o a Capo San Vito de Sicilia.

Varias paradas y paseitos muy gustosos por esta costa. Buscamos un sitio para cenar y encontramos una zona de autocaravanas en Kervihan. Cenamos unas pechugas de pato con los tomates que nos quedan de Fruniz acompañados con un Burdeos. Antes de dormir volvemos a una playa de la costa salvaje a ver surfistas.

Lo que nos encontramos es un coche rosa repleto de figuritas pegadas por todos los sitios posibles. Después de esta visión Kitsch-Pop a dormir.

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Pont-Aven, Concarneau, Quimper.

Nos levantamos y vamos a desayunar frente al mar. Tras un paseo por las peñas y acantilados nos vamos de esta península.

La siguiente parada es Pont-Aven, presidido por la omnipresente figura de Gauguin. Cuidado pueblecito optimizado para turistas, repleto de galerías con cuadros horribles que enturbian la belleza del sitio, mezcla de terruño pintoresco y artificialidad espectacular. Damos un paseito por la orilla del río mientras los franceses hacen picnic en jardines y barquitos.

Saliendo de Pont-Aven paramos en un pequeño airé. Aprovechamos para darnos una ducha refrescante en la hierba escondidos entre la furgoneta y unos arboles. Después comemos unas salchichas con lentejas y descansamos un rato. Seguimos hacia Concarneau y paramos antes para ver la bahía en Le Caballou.

Después vamos al centro y aparcamos frente a la ciudadela amurallada, a la que se accede cruzando un puente que vigila un pirata idéntico a Jhonny Deep.

La ciudadela es bonita pero la cantidad de turistas no permiten ver la arquitectura, es agosto. Recorremos las murallas y nos vamos a tomar un helado muy malo a la plaza frente a la ciudadela. El tiempo es agradable y a pesar del excesivo dulzor del helado se está muy a gusto en la placita.

Seguimos y paramos en Quimper frente a la oficina de turismo. Damos un paseo por sus calles peatonales disfrutando de lo extremadamente cuidado que está todo. Las tiendas ya están cerradas y no podemos disfrutar de un mercado ya prácticamente vacío. Pero si gozamos con sus callecitas, sus casas tradicionales restauradas y la placita de la catedral con su carrusel.

Buscamos la crepperie que más nos guste y elegimos una con terraza en una placita. Medio litro de sidra, un par de creppes de jamón, queso y huevo frito y otro de chocolate, que ricos y que bien hechos están.

Vuelta a la carretera a buscar un sitio para dormir. Ya casi de noche y tras varias vueltas encontramos un área de autocaravanas en Locronan.

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Locronan, Trefeuntec, Crozon.

Hoy tampoco he dormido bien, esta vez la causa ha sido un dolor de espalda que comenzó en la crepperie de Quimper, creo que me quedé frío en la terraza. En cuanto amanece doy un agradable paseo solitario por las todavía desiertas calles de Locronan y hago fotos de sus casitas típicas.

Compro bagette y bollos de chocolate y desayunamos. Yo me quedo a descansar la espalda mientras Ixo hace su visita por el pueblito.

Más tarde cogemos una carreterita hasta el mar en Kervel y disfrutamos de maravillados del amplio mar, la bahía y sobre todo de la tranquilidad en esta zona ausente de turistas.

Recorremos tranquilas carreteritas y nos paramos un buen rato a leer y escribir en una campita elevada desde la que hay unas vistas estupendas de la bahía de Douarnenez.

Desde esta punta de Trefeuntec seguimos por la costa y justo antes de Pentrez-plage nos paramos en una solitaria y amplia playa. Damos un paseito y cogemos almejas pensando en cocinar un arroz con almejas. Al final las devolvemos al mar porque no sabemos si se podrán comer o no. El agua en los pies está calentita, hace sol y los carrovelistas tienen que empujar sus vehículos.

Mientras yo descanso mi espalda Ixo cocina un risotto rico rico. Después de comer leemos y siesteamos un ratito y al despertar vemos que la solitaria y amplia playa se ha convertido en concurrida y estrecha debido a la masiva afluencia de gente y a la subida de la marea.

Ahora al interior haciendo una paradita en Saint Nic para fotografiar una bonita iglesia. Más tarde subimos al Menez-Hom de 330 metros. Gracias al soleado día se ve una amplia zona de Bretaña, Cornualles, la península de Crozon, Brest y la zona de las Montañas Negras.

Seguimos camino hacia la península de Crozon. En Crozon paramos en un super y compramos moules y media docena de ostras que comemos en el mismo parking. Pasamos Canaret donde también hay alineamientos de menhires y llegamos a la punta de Penhir. Amplias vistas de acantilados y playas entre pedregosas murallas de rocas.

Más tarde paramos en la iglesita de Rocamadour donde hay barcos abandonados y desvencijados pudriéndose al sol.

Buscando ya un sitio para cenar y dormir la fortificada punta de Los Espagnols donde abundan los carteles militares de prohibido el paso. Finalmente en la zona de Rostellac encontramos una zona frente a un puerto de barcos abandonados. Con los últimos rayos del sol cenamos moules y rochefort acompañado de burdeos, Reserve de Velours.

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Landevennec, Le Fou, Brest, St. Mathieu, Roscoff.

Me despierto con dolor de espalda que una crema que compré ayer y el masaje de Ixo alivia casi plenamente. Tras unas fotos a los barcos abandonados y el desayuno a seguir con el viaje.

Paramos en Landevennec para ir a ver los restos de una abadía. Hay que pagar 4 € aunque la mayor parte se ve desde fuera. Creo que no merece la pena venir hasta aquí solo por la abadía. Sin embargo el pueblecito tiene una bonita iglesia con su cementerio que da al mar, a la bahía donde la gente coge marisco.

Más adelante paramos en Le Faou para almorzar, descansar y escribir un poco al lado de la ría.

Seguimos camino y cruzamos Brest por el centro para echar un vistazo y comprobar que no tiene mucho interés. Paramos en un super en la parte Oeste de la ciudad y compramos andouille, tarrine de pimienta verde y rilletes de oca, también rochefort y otro queso naranja y muy curado. Todo esto nos lo comemos en una paradita pegada a la Pointe de St Mathieu donde pasa un camino que recorre acantilados y búnkers.

Tras una siestita visitamos el faro y la antigua abadía derruida de este fin del mundo. También un memorial a los marinos franceses muertos en las guerras. El siguiente destino, a 1 hora y media, es Roscoff donde pensamos celebrar mi cumpleaños. Aparcamos y paseamos buscando restaurantes y al fina cenamos bastante baratito y normal. Sopa de pescado con su guarnición, media docena de ricas, frescas y enormes ostras acompañadas de limón y una salsa creo que de cebolla, entrecottes de ternera, helado de manzana y frambuesa y pastel bretón, que es una especie de tarta de queso con ciruelas dentro. Acompañado de sidra, claro está. Total 40 €.

Después damos un paseo por el estrecho y alargado puente-paseo que se adentra en el mar en dirección a la isla de Batz. Para dormir damos unas vueltas por el pueblo hasta que encontramos un malecón tranquilo.

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St Pol de Leon, Morlaix, Lannion, Ile Grande.

Nos despertamos con un día lluvioso y nublado, parece que se acabó el buen tiempo, aunque solo durará un par de horas. Desayunamos en el puerto, al lado de los pescadores que traen y recogen cosas de sus barcos. Entre Roscoff y St Pol paramos en la carretera a ver un tanque abandonado por los aliados.

En St Pol visitamos su catedral o iglesia y nos pasamos un buen rato haciendo fotos a sus vidrieras y estatuas.

Más tarde paseamos un poquito, no da para mucho más y a seguir. En Morlaix paramos casi justo debajo del enorme viaducto. Callejeamos un poco y nos tomamos con un café en un pequeño y agradable bar. En la calle mayor vemos una de las casas tradicionales que abundan en la zona. Una buena restauración permite visitarla y conocer cómo organizaban las habitaciones, que espacios había, ver la enorme chimenea, el aseo, la escalera de caracol, etc.

De camino hacia Lannion, en la enorme playa de Greve vemos montones de algas verdes que según hemos ojeado en un diario local parece que representa un problema para la salud pública.

En Lannion buscamos un sitio para comer al borde de una ría. Para la siesta nos acercamos al pueblo y mientras Ixo descansa yo visito el pueblo y el mercado que se celebra en la rivera de la ría. No es muy interesante ni lo uno ni lo otro pero el pueblo está animado y el paseo es agradable.
Después vamos a visitar el castillo de Tonquedec. Al llegar vemos que no es gratis entrar, como pensábamos tras leer un flyer, y vale 5 € que no pagamos. Así que damos un paseito rodeándolo y viendo sus murallas exteriores.

Volvemos hacia el norte camino de Trebeurden para empezar a ver la costa de Granito Rosa que tampoco es tan rosa. Aunque sí turística, desde luego. En Ile Grande decidimos para sobre las 7 y buscar un sitio para cenar y dormir. Damos un paseo muy chulo rodeando parte de la isla por la costa. A mitad de camino tomamos una cervecita y un descafeinado en la terraza de un bar del pueblo.

Seguimos por un dolmen y unas piedras que hacen la función de mirador y terminamos en el puerto, al lado de donde cenaremos y dormiremos. Por cierto, antes del paseo me he dado mi primer y breve chapuzón en el mar bretón.

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