Vuelo frustrado
Salida en bus hacia Madrid. En el aeropuerto nos quedamos 13 personas fuera del vuelo por enfermedad de un tripulante. A Cercata le pierden la maleta y eso que no hemos despegado.
Salida en bus hacia Madrid. En el aeropuerto nos quedamos 13 personas fuera del vuelo por enfermedad de un tripulante. A Cercata le pierden la maleta y eso que no hemos despegado.
Hotel Tryp Diana, 31-3-2007, Sábado
Vemos el estudio de David Yerga y una expo de jóvenes británicos.
En el aeropuerto hablamos con los pasajeros, cuatro bilbaínos que van al Atlas, un matrimonio de USA con dos hijas, la pareja que se queda de un grupo, etc. 250 € de indemnización. Vuelo a Casablanca y rápido y confuso transbordo a Marrakech donde llegamos a las 2 de la noche hora local. Oier y Aitziber nos han reservado habitación en el Hotel CTM.
1-4-2007 Domingo
Desayunamos los 4 en la terraza del CTM que da a la plaza Jena el Fna, zumo de naranja, te con menta y bollos y pan con mantequilla y miel.
Damos un paseo por el zoco. Callejeamos más y vamos hasta la Medersa Ben Youssef (Madraza) del centro del Zoco. Decoraciones geométricas y simétricas en azulejos, paredes labradas y maderas talladas exquisitamente. Un gran patio central con estanque rodeado por las celdas de sus moradores.
Tomamos un piscolabis en un garito auténticamente moro. Pinchos morunos, un cacito con alubias y callos y té. Seguimos callejeando pero empieza a llover.
Mientras comemos en un sitio en la plaza ya está jarreando. Desde la mesa donde comemos, en un sobrepiso, vemos cómo cocinan las voluptuosas bandejas de comida que exhiben al público. Hábitos limpios (cambiar el aceite donde fríen los pollos enteros) y hábitos menos limpios (el echar el agua que escurre de los platos a un caldero con patatas cortadas) son observados atentamente.
Decidimos ir a Essaouira y en el CTM negociamos la posibilidad de alquilar un coche una semana, pero es demasiado caro (400 Dirhams por día). Así que vamos hasta la estación de buses bajo una persistente lluvia. Cogemos el bus de las 4 después de una espera en un bar donde extrañamente no tienen te con menta. El bus recorre paisajes rurales muy empobrecidos, con campos poco cuidados y casas de adobe. Se hacen paradas continuamente y todo tipo de gente sube y baja. En una parada de 20 minutos vemos con más tiempo la pobreza, y en algunos casos la dejadez, de estos pueblos. También, como es normal en Marruecos, gente pidiendo limosna. Sin embargo en casi todos los pueblos me ha parecido ver que había una escuela.
Llegamos ya de noche a Essaouira donde nos asaltan insistentemente varias mujeres ofreciendo apartamentos, a pesar de que un policia intenta espantarlas. Nos orientamos bien y enseguida llegamos a la Medina y su calle principal, atestada de paseantes, puestos y algún turista. Localizamos el Hotel Smara, recomendado por la guía, pero está lleno. Sin embargo el encargado nos dice que nos consigue una habitación por 250 Dirhams. Dos personas nos enseñan un piso con una terraza estupenda pero por 400, así que nada. Volvemos al Hotel Smara y esta vez nos lleva el encargado a casa de un vejete que nos cobra 300 por dos habitaciones. Un acogedor Riad con unos azulejos que le flipan a Oier.
Salimos a cenar a la calle principal. Probamos la pastilla de pollo y la de marisco y una riquísima sopa de pescado acompañados por un tallín bereber y uno de congrio.
2-4-2007 Lunes
Cercata y yo madrugamos y vamos a buscar algún sitio para coger olas. Rodeamos la muralla que da al mar pero solo tiene la salida que da a la parte nueva de la ciudad.
Volvemos hacia el puerto donde está descargando el pescado. Me quedo maravillado con la técnica que utilizan. El fondo de la barca está repleto de anchoas que se meten en un cesto que se lanza hacia los compañeros que están arriba en el muelle. Se forma una cadena humana de idas y venidas de cestas llenas o vacías con un constante, calculado y hábil ritmo. Mientras decenas de gaviotas acechan y sobrevuelan, a veces demasiado cerca.
Desayunamos los 4 y nos vamos en 2 petit taxis hasta el extremo de la playa, a ver que tal están por allí las olas. Poco mar y revuelto, así que el baño tendrá que esperar. Damos un paseo siguiendo la playa y Cercata alquila un caballo.
Nos tumbamos en unas dunas que hay frente a los restos de una torre, casi hundidos. Cuando aparece Cercata nos vamos los 4 de vuelta caminando por la playa.
De regreso a la Medina comemos en unos puestos de pescado. Puedes elegir el pescado que quieres que te hagan en una rica variedad que incluye bogavantes con una pinta muy buena. Nos decidimos por una lubina y unas cuantas sardinas por unos 280 Dirhams. Volvemos al Riad a echar una siesta.
Nos vamos con la intención de cruzar hasta el islote que hay frente al puerto. Para ello vamos con los trajes de neopreno y provocamos la risa de unos chavales nada más salir de casa. Al cruzar la plaza nos miran como a extraterrestres. Parece que hay muchas corrientes y solo Cercata se va hasta la isla, los demás nos damos un baño en la playa. No hay prácticamente olas pero un chapuzón sienta bien. A la tarde damos otro paseito callejeando por la Medina, la muralla con sus cañones y pasadizos bajos, oscuros y solitarios que repentinamente entran en el bullicio de las calles principales.
Aitziber no se encuentra bien y después de un piscolabis en el italiano de Mauri le acompañamos a casa. Los 3 chicos nos vamos a cenar después de que Cercata se haga pasar por un marroquí ofreciendo alojamiento. Una sopita de pescado y a la cama. Como me ha gustado Essaouira!
3-4-2007 Martes
Paseito por el puerto, desayuno en una pasteleria y afeitado apurado apurado por 20 Dirhams.
Cogemos un gran taxi que nos lleva hasta Imsouane, hay huelga de autobuses. El recorrido ofrece un seco y bello paisaje repleto del árbol de Argan y de vendedores de aceite de Argan. También hay pastores cuyas cabras se suben a los arboles.
Imsouane es un pequeñísimo pueblo con un poco de turismo de surf. Llegamos a las 2 y directamente nos comemos unos tallines de pescado. 
Después nos vamos a buscar habitaciones. El hotelito de Chez Hassan y una casita de Ibrahim enfrente de la playa en una especie de fabela de pescadores. Nos quedamos en Chez Hassan, que parece más cómodo y hay unos portugueses. Nos vamos a dar un bañito enfrente del barrio chabolero pero hay demasiado viento y poco mar. Después de un rato lo intentamos en el puerto.
Está mejor pero no hay tamaño, hay demasiada gente y está anocheciendo. Al salir nos encontramos con Marta y Miguel que casualmente se han alojado en Chez Hassan. Todos juntos nos vamos a cenar, cosa que logramos después de una larga espera.
4-4-2007 Miércoles
Nos levantamos a las 6:30 para coger olas. No sopla viento pero no hay tamaño. Después de mirar en la playa y el puerto nos decidimos por el puerto. Parecía que iba a ser un rollo pero al final es bastante divertido. Los tres solitos en el agua, con olas pequeñas pero muy buenas y largas. Un baño divertido. Al par de horas empieza a llegar más gente y nos vamos a comer unos bocatas al garito de siempre. Una ducha caliente y a descansar.
Más tarde nos vamos a dar un paseito por la costa. Desde el barrio de pescadores hasta el puerto.
Hemos encontrado un restaurante con vistas al mar y comemos unas lentejas y un tallín de pescado. En la entrada del local un señor hace pescados a la parrilla en un pequeño brasero. El viento ha vuelto pegar fuerte y no parece que haya condiciones para darse un buen baño. Así que seguimos nuestra excursión por la playa y un camino entre las rocas.
En una pequeña cala Aitziber toma el sol mientas los 3 chicos nos vamos por un caminito sobre los acantilados desde donde se ve la curva que forman las olas al encontrarse con la punta de Imsouane.
Volvemos a descansar a Chezz Hassam, donde unos echan la siesta, Aitziber juega con la tranquila y callada hija de Hassam y yo leo revistas.
Finalmente no me voy a bañar. No tiene buena pinta. Solo se mete Cercata media hora antes de que anochezca. El baño no es bueno y solo empieza a ponerse un poco bien cuando ya es noche cerrada. Como tenemos un poco tocado el estomago hacemos un tour por los garitos de la zona a ver si encontramos pollo a la parrilla. Al final acabamos en el de siempre dandonos una zampada que incluye un cuscus vegetal muy rico. Tardamos unas 3 horas en cenar.
5-4-2007, jueves.
Nos levantamos a las 7, pero esta vez ya hay otros 4 surfers en el agua. El baño no es tan bueno como el del martes, hace más viento, a pesar de que hay más tamaño de olas. Una foto de Imsouane con buenas condiciones. Desayunamos en el hotel que hay al lado de Chez Hassam. Pruebo el aceite de Arganne al que no le encuentro tan especial como parece que es. Oier y Aitziber van a buscar el grand taxi que supuestamente nos llevará a Aouir sobre las 12:00 por 400 Dirhams. Al final es a las 12:30 y por 500, así es Marruecos, sobre todo si hay huelga de autobuses.
Atravesamos Tamri y empezamos, al doblar el cabo Rhir, a ver los points más famosos de la zona: Boylers, Killer, Anchor, etc. Tras pasar Taghazout y Tamrhakht llegamos a Aouir, un pueblo muy poco turístico que solo tiene 2 hoteles. Nos quedamos con un miniapartamento para los 4 por 300 MAD. Rápidamente vamos a la cercana playa, atravesando una zona de cultivos medio abandonada que separa el hotel de la playa.
La cosa sigue igual: poco mar y mucho viento. Así que solo se baña Cercata mientras los demás paseamos zarandeados por el viento. Esta noche cenamos en Taghazout, pueblo bastante animado y lleno de garitos y tiendas de surf.
En un restaurante local de la calle principal cenamos harira, lentejas, microalubias y una tortilla marroquí en una golpeada y abollada sartencilla. Para chuparse los dedos!
A la vuelta en el apartamento zapeamos un rato por los 1067 canales de TV que tienen.
6-4-2007, viernes.
Madrugamos un poquito para bañarnos en la playa de Aouir. Esta vez viene Aitziber para probar a coger olas con el corcho. Nos damos un bañito corto ya que no hay nada de olas, lo justo para pillar espumillas. Los 3 chicos nos vamos a Anza, un supuesto secret. El spot está enfrente del barrio del mismo nombre. Al fondo hay una enorme fábrica de cemento, más abajo casas de obreros y por último, pegado a la playa, un barrio de chabolas. Todas las chabolas tienen su antena parabólica y están bastante cuidadas y limpias. Aun así hay tuberías que desprenden olores fecales y basuras extendidas por las calles que son devoradas por los rebaños de cabras y ovejas que pululan entre las playas, rocas y chabolas.
Como parece que hay unos días de fiesta en Marruecos, la zona está llena de chavales y niños jugando al futbol o deambulando entre las rocas. Después de recorrer la línea de costa en busca de algún pico nos damos la vuelta, no hay condiciones para darse el baño. Cercata se queda a descansar y los demás nos vamos a comer un rico pescadito frito a Taghazout, al lado de la casa que alquilaron hace 3 meses Cercata y Oier.
Luego damos un paseito. Hasta Anchor Point. La calidad de este spot parece provocada por una plancha de roca que se introduce oblicuamente en el mar. Esta lisa plancha sirve además para que las familias hagan picnic, la gente pesque o nosotros nos tumbemos al sol sobre la caliente, áspera y plana piedra. Cogemos un atiborrado bus que nos lleva a Agadir. No tiene mucho encanto esta ciudad. Vemos el mercado central, el edificio de Correos y paseamos por las avenidas y parques. Localizamos la estación de buses y compramos los billetes para el sábado ir a Marrakech. Un petit taxi nos lleva hasta el paseo marítimo, muy turistificado, incluso con McDonalds y PizzaHuts.
Después de un ventoso paseo cogemos un bus de vuelta a Aouir. Allí cenamos en el Hotel Litoral y nos vamos prontito a la cama para intentar aprovechar el último baño, el sábado a la mañana.
7-4-2007, sábado.
Hoy se han dado las mejores condiciones del viaje para coger olas, lo cual no quiere decir que fuesen estupendas. Sin embargo me he levantado tarde y cuando he subido a la terraza, sobre las 8:00, para ver las olas me ha parecido que estaba como los demás días anteriores. Así que con esa chusta de olas he decidido desayunar tranquilamente y escribir un poco el diario.
A las 10 vuelve Cercata flipando con las olas que ha pillado en Anza. Voy hasta la playa a ver cómo está la cosa. Parecido a los días anteriores pero con una serie de mayor tamaño que viene de vez en cuando. Como todo el mundo por esta zona parece estar ansioso, los picos cercanos están petados, así que prefiero dar un paseito desde el pico 12 hasta Banana Village y ver desde el acantilado los cursos de surf. Es hora de marcharse, cogemos el bus y después en Agadir y petit taxi hasta la estación de bus.
Allí comemos unos bocatas de kefta (albondiguillas de carne picada).
El bus sale a las 14:00 y tardará unas 5 horas en llegar a Marrakech. El viaje es agradable a pesar de las estrecheces y de los vómitos de los pasajeros contiguos. Atravesamos por un lateral el Alto Atlas, dejando a la derecha sus nevados picos. La carretera está atestada de camiones lentísimos y el autobus adelanta continuamente a las caravanas que se forman adornadas con ritmos de bocinas. El paisaje es duro, el sol pega fuerte, el aire es frio y la tierra, se un fuerte marrón rojizo, se resquebraja en barrancos, laderas y montañas. Ocasionalmente, más a menudo según nos acercamos a la planicie de Marrakech, aparecen extensos verdes primaverales.
A mitad de camino paramos en una zona de servicio con cafeterías, tienduchas, incluyendo un coche tienda, carnicerías y un lugar donde te hacen a la brasa la carne de la carnicería. Como no sabemos cuánto tiempo para el bus nos quedamos con las ganas, sobre todo Oier, que visto unos pollos con muy buena pinta.
Llegamos a Marrakech a la puesta de sol. Vamos al CTM, donde habíamos dejado pagadas un par de habitaciones. Tal y como imaginábamos las han completado todas, sin respetar nuestra reserva. Como ya estamos acostumbrados a estas situaciones optamos por tomar una postura de ‘aquí no me muevo hasta que busquemos una solución’ acompañada de buen humor y bromas. No es cuestión de ponerse dramático en el país del descojono.
Nos consiguen una habitación en casa de una familia por 300 MAD. Tras un paseito por las callejuelas acompañados por la señora de la casa y Anas, su hijo, llegamos al Riad compartido donde viven. La acogida es muy agradable y nos instalamos los 4 en la habitación de algún miembro de la familia, que se ha olvidado el ordenador encendido. Nos vamos a cenar a la plaza. En un puesto comemos un plato de cordero que incluye casqueria, en mi caso partes de teta. Buscábamos tangín, especialidad de cordero, pero se les ha acabado. Más tarde cenamos en otro puesto una comida muy poco rica y bastante cara. Vemos los corrillos que se forman y después de un té en una terraza a dormir.
8-4-2207, domingo.
Me levanto pronto y voy a la plaza a por un té. Vuelvo al Riad para que me digan donde hay un Hamman. Un niño me hace de guía. Este Hamman es un poco caro, 100 MAD por todo masaje incluido. Primero estoy un buen rato sobre una piedra bien caliente hasta que llega el masajeador. Primero un suave masaje con aplastamientos incluidos. Después me enjabona el cuerpo y lo prepara para pasar el guante para exfoliar. El frotado de piel es intenso y me salen unas buenas morcillas de piel. A ello contribuye que quizás me haya quemado ligeramente estos días. Por último viene el enjabonado y lavado del pelo. Para terminar el masajeador me tira varios cubos de agua para aclararme y quitar todas las pielecillas que me ha quitado. El hamman es un gustazo y te deja como nuevo, pero me gustó más el de Asilah, hace 4 años. Después de pasar por el Riad vuelvo a la plaza a desayunar, donde me recoge Cercata para ir al Riad y llevarnos las mochilas al CTM donde las guardaremos hasta las 5, hora de marcharnos. Tenemos tiempo para hacer un poco de turismo y de shopping. Vamos por una calle que sale hacia el sur de la plaza, en dirección a la Kasbah. De camino vemos un oloroso mercado de frutas y verduras.
Llegamos a las Tumbas Saadies, pero están cerradas. Callejeamos por la Kasbah y compro unas tablillas pintadas con marroquies en chilaba. Cercata compra una cobra de pega y se dedica a hacer el payasete en una terraza. Caminamos cerca del Palais Royal y llegamos a una placita cercana al Palais Badii donde comemos un pequeño tajin y unas lentejas. Tras visitar el ruinoso Palais Badii nos vamos al zoco de compras. Que dificil es a veces gastarse el dinero. Tengo unos 1000 MAD que me sobran y quiero gastarlos en compras pero no veo nada que me guste mucho dentro de la poca variedad de artículos que veo. Finalmente compro un cuenco de nogal por 80 MAD tras un regateo que comenzó en 180 MAD. También compro una cuchara de madera. No da tiempo para más, el zoco está atestado de turistas y al final cansa un poco.
Vamos al CTM a coger las mochilas, nos despedimos de Oier y Aitziber, que vuelven mañana, y al aeropuerto. Tras negociar el taxi por 80 MAD (le vamos pillando el callo). El avión se retrasa 2 horas y media, nos vamos acostumbrando a estas cosas. La espera se hace más amena por la charla con un grupo de chicas. Llegamos a Madrid y estamos con todo a la salida del aeropuerto a las 1:45 de la noche, 15 minutos más tarde de la hora a la que sale el último bus para Bilbao. Optamos por un hotel barato, el Hostal Regional, para dormir unas horas.