El viaje a Rumanía 2007

Monasterio de Voronet, Bicaz y Lacu Rosu

El lunes 27 nos levantamos para tomar el desayuno que nos han preparado en Casa Lucía. Dos huevos fritos, tomate, queso semicurado, pan de molde, una mermelada de higos, un vaso de leche caliente y un café. Le pagamos a la señora de la casa la cena, el desayuno y la estancia, total 130 leis, unos 40 €.

Vamos directamente al monasterio de Voronet. Resulta ser otra preciosidad. De los monasterios de Bucovina me quedo con Moldovita, Sucevita, Humorului y este de Voronet. Su interior es delicado y bello y consigue crear una vez más el aura místico- religiosa de estas iglesias ortodoxas. En el exterior las pinturas murales están muy cuidadas y son también de calidad.

Voronet

Nos detenemos bastante rato interpretando la pared del nartex con la ayudad de la guía. La pintura muestra el día del Juicio Final y nos pasamos un buen rato desentramando el culebrón que se cuenta.

Ayer después de cenar decidimos ir hacia la zona de Bicaz, ya hacia allí vamos, pasando por Targu Neamt. Cerca del monasterio de Neamt paramos a comprar unas setas en la carretera.

setas

Nos adentramos en un paisaje con un profundo bosque con altísimos pinos. Pasando el puerto de Petru Vode (900 metros) llegamos al embalse de Bicaz o lago Izvorul Muntelei. Recorremos parte de su litoral y a la altura de Bishalnata (más o menos) nos paramos a comer unos espaguetis con setas muy ricos.

Espageti con setas

Seguimos camino y justo antes de llegar a la mole de cemento que forma la presa se accede a Port Bicaz. Es un centro turístico con unos barcos restaurantes a la orilla del lago. Tomamos café y damos un paseito. La mayoría de los sitios turísticos parecen estar un poco de capa caída o lo menos casi en temporada baja.

port bicaz

Desde el pueblo de Bicaz nos dirigimos al desfiladero del mismo nombre. Es bastante espectacular. Durante un tramo de medio Km los verticales paredones del estrecho desfiladero alcanzan alturas de 300 y 400 metros según la guía.

Gargantas de Bicaz

También es un sitio turístico y se apretujan los tenderetes con souvenirs en los huecos que los paredones dejan.

Subimos el puerto hasta el Lacu Rosu, otro atractor del turismo sobre todo local. Está un poco guarrete, basura por muchas partes, y eso que es un parque nacional. En general encontramos mucha basura en paisajes hermosos, y en no hermosos también. Una pena. Pensamos que los rumanos no son muy limpios en ese aspecto. Recordamos a la joven del valle de Iza que vino a hablar con nosotros y nos decía que tirásemos la bolsa de basura al río con toda naturalidad.

Lacu Rosu

De todas formas el Lacu Rosu parece un sitio agradable y la gente alquila barquitas para dar una vuelta por el lago. Compramos un dulce cilíndrico hueco muy rico por 4 leis. Como nos gusta mucho nos compramos otro.

Ahora nos toca hacer mucha carretera para acercarnos al delta del Danubio. Pasamos por Piatra Neamt, Bacau, Marasesti, Tecucci y antes de llegar a Galati, nos metemos en una carreterita dirección Slobozia Conachi. Dormimos en un solitario y tranquilo paraje cerca de las vías del tren.

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Delta del Danubio, Tulcea e Histria

Hoy martes 28 nos levantamos y nos encontramos con varios rebaños de ovejas y vacas en las inmediaciones de la furgoneta. Nos dirigimos a Galati. Allí cogemos el transbordador que pasa el Danubio.

Danubio

Mientras esperamos en la cola compro unos Muci, salchichas a base de carne picada muy condimentada, hechas a la plancha y acompañadas de mostaza y pan.

Ahora nos dirigimos a Tulcea, desde donde salen las excursiones para visitar el tramo final del delta. Comemos a la orilla del Danubio en una terraza.

Tulcea

Ensalada rumana, una sopa de callos con nata (ciorba burta), un plato típico de pollo (snitzel) y un pescado en salsa (saramura crap), acompañado con una cerveza Timisoara. Total 45 leis.

Tulcea

Nos dirigimos a Murighiol pero el paisaje no nos está gustando así que decidimos empezar a bajar hacia Constanza, en busca de playas.

Bajamos por una carretera muy tranquila que pasa por Agighiol y Sarichioi, donde paramos a estirar las piernas en unos pantalanes a orillas del Lacul Razin. A la altura de Babadag cogemos de nuevo la carretera general 22.

Sarichioi

En Mihail Viteazu volvemos a la comarcal para ir a visitar las ruinas de Histria, el asentamiento griego más importante de Rumanía. Las ruinas están en una península que conforma un parque nacional. La entrada al recinto de las ruinas y al museo donde se conservan las piezas recuperadas de mayor calidad cuesta 12 leis. El museo está bien, es sencillo y austero y presenta la visita de forma ordenada y clara. Sin embargo las ruinas están hechas una ruina. Han sufrido una muy burda reconstrucción que estropea y no deja ver los restos originales gracias a emplastes poco delicados.

Después de la visita buscamos un rinconcito en el parque, rodeados de juncos, garzas y otras aves. También hay mosquitos, incluso dentro de la furgoneta, que Ixo intenta liquidar a base de chankletazo limpio.

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Mamaia, Constanza y Eforie

Hoy nos hemos levantado tranquilamente en medio de los juncos, garzas y demás animalillos.

California en Histria

Hemos desayunado, nos hemos duchado, afeitado y limpiado a fondo la furgoneta.

limpieza

Nos dirigimos hacia Constanza, pero antes paramos en Mamaia. A este centro turístico-playero se accede tras dejar atrás una zona industrializada muy degenerada. Para entrar a Mamaia hay que pagar una cuota de 3 leis no se sabe muy bien por qué razón.

chimeneas

En Mamaia nos damos un chapuzón en el mar Negro, que no lo es tanto. El ambiente es playero total, mucho bañador gallumbero de licra y también mucha gente con buenas quemaduras de sol.

mamaia

Tras el baño de sol y agua entramos en Constanza en medio de un abigarrado tráfico. Circulamos por una calle paralela al enorme puerto de mercancías hasta llegar al edificio del Casino. Bastante decadente y mal cuidado, una pena porque el edificio es bonito.

casino

Paseamos un poco por las cercanías y nos tomamos un zumo de naranja por 3,5 leis. No parece que haya mucho más que ver, así que nos vamos. Cuando pasamos por la plaza de Ovidio paramos enfrente del Museo y comemos en la terraza de un italiano.
Más tarde vamos hacia Eforie, pasando la parte norte y aparcando en la sur. Se puede ir también al lago Siutghiol, 6 veces más salado que el mar Muerto y donde uno puede darse un baño de lodo. El acceso es previo pago de 9,5 leis.

Nos vamos a las playitas que hay debajo de unos acantilados bordeados por una carreterita con terrazas, restaurantes, tiendas y casas privadas.

eforie

Después de un rato en la playa, no muy cómodo porque hay chiringuitos que ponen música alta, damos un pequeño paseo por el acantilado.

De nuevo en la carretera dirección a Bucarest. Llevamos un rato conduciendo cuando nos damos cuenta que no vamos por la carretera correcta. Nos metemos por un solitario camino en Nicolae Balcescu y a cenar y dormir. Mañana tendremos que retroceder 9 km para coger una carretera que enlace con la autopista a Bucarest.

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Bucarest

El jueves 30 damos por fin con la carretera que va a Bucarest, que a la altura de Cernovoda, tras cruzar un bonito puente metálico sobre el Danubio, se transforma en una buena, larga y recta autopista.

Sobre las 12 llegamos a Burcarest con un sol implacable y una temperatura muy alta, sobre los 46 grados.

Boulevard Unirii

Ya desde la entrada a la ciudad el tráfico está bastante saturado y es un poco caótico. Enseguida encontramos el enorme palacio del Parlamento y damos una vuelta por la gran avenida que preside el Boulevard Unirii.

parlamento

Nos dirigimos hacia la zona de la plaza de la República y aparcamos en la Strada Brexocanu. Callejeando un poco, al borde del coma por el calor que hace. Vemos la Biserica Cretuiescu. Un señor le cuenta a Ixone un poco de historia sobre la revuelta que se originó en la plaza de la República en el 89, frente al entonces edificio del Comité Central.

en la plaza de la republica

Comemos en un restaurante franquiciado en una calle comercial. La espera es larga pero el pescado y el pollo que pedimos está rico. Callejeamos más y entramos en el Curtea Veche, o ruinas del palacio del voivoda. El sitio es bastante antiturístico, no hay nadie en recepción, cuando aparece alguién no habla inglés, está toda mal cuidado y un poco dejado. La verdad es que no nos sorprende porque va a tono con lo que estamos viendo. Las ruinas como tal no tienen mucho interés para los profanos como nosotros, sin ningún tipo de indicación o folleto informativo.

plaza postcomunista

Callejeamos un poco más por zonas más o menos comerciales y más o menos animadas. Nos tomamos un café con hielo sin mucho hielo frente al edificio de la Universitatea. Cogemos la furgo y al salir de la ciudad nos cruzamos con el Arco de Triunfo de la Plaza Victoriei.

La impresión que me llevo de Budapest es la que esperaba, un tanto decepcionante. Parada ‘obligatoria’ por ser la capital. El enorme Parlamento tampoco es tan grande y no merece mucho la pena. Me ha gustado más la zona centro que conserva los edificios del siglo XIX y principios del XX, cuando a la ciudad se le llamaba ‘el París de los Balcanes’. Lo que hemos visto conduciendo tampoco ha estado mal, grandes avenidas, parques enormes al norte de la ciudad y una actividad bollante. Sin embargo conserva muchos rasgos de una ciudad pobre y degenerada, basura por doquier, calles terriblemente asfaltadas, caos circulatorio y sobre todo muchos, muchos edificios grises y mal mantenidos que le dan cierto aspecto desolado. A destacar los continuos y omnipresentes goteos de los aires acondicionados sobre los delgados ciudadanos vestidos con ligeros trajes grises.

A la salida de la ciudad dirección Brasov nos vemos metidos en un atasco. Debe de ser hora punta de salida del trabajo. Tomamos un desvío a la altura de Ciolpani y por una carreterita nos adentramos en un bosque de enormes hayas y robles. Un sitio muy agradable dentro del bosque. Hoy quiero dormir en el piso de arriba de la California pero a la noche comienza una tormenta y bajamos el techo Westfalia.

en el bosque

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Sinaia, Prejmer y Brasov I.

El viernes 31 nos levantamos en medio del maravilloso bosque de hayas y robles. Da gusto subir la persiana de la ventana y ver el bosque desde la cama. Desayunamos queso, jamon york y huevo frito. Oigo un pajaro carpintero trabajando en un arbol cercano, me acerco con los catalejos pero no consigo verlo.

Volvemos a la carretera, atravesamos Ploiesti, que parece una ciudad próspera. En los alrededores vemos algún pozo de extracción de petroleo. Llegamos a Sinaia en medio de un paraje montañoso y con bosques, aunque con un tráfico congestionado.

Sinaia

En Sinaia visitamos el Castelul Peles y sus jardines, residencia de verano del primer rey de Rumanía Carol I, del segundo Carol II y posteriormente de Ceaceuscu. La entrada al palacio cuesta 12 leis y se puede seguir una visita guiada en inglés, todo bastante bien organizado. Después de ponernos unos mocasines para no estropear alfombras y entarimados y dejar la cámara de fotos custodiada seguimos a nuestra distinguida y estirada guía que nos muestra el palacio como si fuera su casa. La guía habla muy claramente así que le entendemos todo, parece una buena profesional. La visita muestra todos los lujos exhuberantes y asíaticos que decoran las diversas estancias y salones. El enorme hall de entrada, con una preciosa vidriera de techo y unas impresionantes molduras de madera, estaturas de madera, tapices, etc. Vemos la colección de armas, 4.000 piezas, de diversas épocas y regiones, desde el siglo XV y de China, Japón, Turquía, India, etc. A destacar una armadura completa de jinete y caballo, una espada cortacabezas que da la inmortalidad y la curiosa forma de montar grupos de armas en conjuntos decorativos.

Sinaia

La visita sigue por el lujosísimo despacho del rey. Nos imaginamos escribiendo una carta en su mesa rodeados de tanto ornamento. Pasamos más tarde al comedor con su mesa inmensa, al salón turco con sus pipas, al salón literario, con sus sillas y mesas realizadas en 100 años, al salón moro y por último al pequeño cine que tenía montado el suertudo rey en una sala. Este cine tiene unas bonitas pinturas de Klimt. En definitiva un rey que vivia a todo trapo, bueno, como la mayoría de los reyes.

Sinaia

Al salir paseamos por los bonitos jardines y el Pelescu, otro palacete. Al bajar por la cuesta, llena de tenderetes de souvenirs, compramos otro dulce de los cilíndricos huecos.
Dudamos si ver Bran o Prejmer, parece que por los atascos que hay no veremos los dos. Nos decidimos por Prejmer y después de las caravanas y cruzar Brasov llegamos justo antes de las 5, hora de cierre. De todas formas no hay ninguna taquilla para entrar en la fortaleza campesina que rodea a la iglesia. Paseamos a nuestras anchas y recorremos el misterioso corredor circular de la muralla defensiva. También vemos algunas de las numerosas habitaciones del recinto amurallado.

Prejmer

Después de comer nos dirigimos a Brasov. Aparcamos cerca de la plaza Sfatului y nos tomamos una cerveza en una terraza viendo la animada, bonita y muy agradable plaza. Aquí todo parece estar más limpio y más cuidado. Hay una concurrida calle comercial llena de terrazas que recorremos una y otra vez.

Piata Sfatului

Nos tomamos un par de cervezas tostadas Silva, la que más me ha gustado, en otra terraza mientras cae una buena tormenta. Con la espera nos ponemos un poco pedetes. Nos vamos a cenar a un KFC donde discutimos sobre las diferentes caras del personaje de Haruki Murakami en ‘Kafka en la orilla’, presente en los envases de la franquicia.
Como estamos un poco pedetes mejor no coger el coche para dormir fuera. Nos vamos a dormir y aparcamos al lado de un parque centrico de Brasov.

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Brasov II y Sighisoara

Hoy nos hemos levantado y hemos buscado una cafetería o algún sitio para desayunar en Brasov. Pero después de media hora de recorrer el centro no hemos encontrado nada. Así que hemos ido de nuevo al KFC y allí hemos tomado un par de bollos, un café largo y un te helado.

En la plaza Sfatalui hay un punto de información informatizado con pantallas táctiles y la posibilidad de imprimir la información necesaria, muy funcional y muy útil. Después de recoger la información hemos ido paseando hasta el Bastionul Thesatorilos, bastión que queda de la antigua muralla de la ciudad. En sus inmediaciones hay varios complejos deportivos, como un club de tenis. También hemos pasado por una calle que dicen ser la más estrecha de Europa del Este y que no es para tanto, la Strada Storii. Hemos paseado también por el perímetro exterior de la muralla, debajo de las torres fortificadas Negru y Alb. El día está muy nublado, ni siquiera se ve el letrero hollywoodiense de ‘BRASOV’ del monte Tampa.

Brasov

Nos vamos de Brasov con muy buen sabor de boca, una ciudad encantadora y acogedora. Decidimos no ir a Bran, no apetece mucho el turismo masificado que sospechamos nos vamos a encontrar. Aunque el paisaje debe ser bello, cosa que me crea dudas sobre esta decisión.

Nos dirigimos a Sighisoara pero antes hacemos una parada para comer unas vainas con carpaccio que no nos quedan muy bien.

parada para comer

Según entramos a Sighisoara se ve que es una ciudad bella. No en vano ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad su casco histórico. Accedemos al recinto amurallado a través de la puerta al lado de la torre del Reloj.

Sighisoara

Por todos los lados hay vistas pintorescas de los edificios añejos y los tejados de teja tan vistosos. Subimos a la Torre del Reloj previo pago de 5 leis por persona. Hay una exposición etnográfica a lo largo de los diferentes estrechos pisos de la torre. Lo más interesante es una maqueta del casco histórico, que ayuda bastante a comprender su estructura. Por las empinadas escaleras acabamos en una terraza mirador en el nivel superior, donde hay unas vistas estupendas.

Sighisoara

Paseamos por la plaza Muzeului y la de Cetatii. Subimos por la Scara Acoperita de 1666 hasta el montecillo donde se encuentra la otra Iglesia y el cementerio.

Scara Acoperita

Damos un paseo rodeando la muralla y encontramos un bonito gato.

gato en Sighisoara

También Ixone pisa una mierda de perro. Seguimos callejeando y nos tomamos un par de Ice tea en una terraza de la plaza Cetatii por 6 leis.

Sighisoara

Hay una señora mayor muy maja vendiendo una especie de flores de color burdeos. Nos vamos de esta preciosa ciudadela con muy buen sabor de boca. Tanto Brasov como Sighisoara nos han gustado mucho. Hemos encontrado que son diferentes de otras ciudades en cuanto a que parecen cuidar bastante su patrimonio. También saben explotarlo y son las más activas en cuanto a servicios de turismo de las que hemos visitado. Hemos visto oficinas o agencias de viajes y organizadores de recorridos por la zona.

Ahora vamos hacia Sibiu. Buscamos durante una hora y media un sitio bonito para dormir, con vistas, pero no encontramos nada adecuado. Mala suerte. Al final paramos a la entrada de un pueblo sin más. De camino hemos pasado por varios pueblos sajones, algunos con cierto encanto y también con iglesias amuralladas.

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Sibiu y Ocna Sibiului

Después de desayunar un huevo frito con jamón, queso y yogurt hemos llegado a Sibiu. Antes hemos atravesado Medias, con unos paisajes industriales decadentes e incluso abandonados.

En la entrada de Sibiu hemos visto mucha gente y coches en lo que parece un mercado. Hemos parado y comprobado que se trataba de un atestado mercadillo normal y corriente. Pero además había una extensa zona dedicada a la venta de vehículos de segunda mano. Todos estaban bien aparcados y ordenados por categorías, a un lado los coches, a otro las furgonetas, etc. También había instalados unos puestecillos con oficinistas en traje de baño que bajo una sombrilla y armados de arcaicas máquinas de escribir cumplían con el papeleo necesario en los procesos de compra venta.

En Sibiu hemos aparcado en un parking situado en la Piata Mica, en el mismo centro del casco histórico. Sibiu ha sido este 2007 la capital cultural de Europa y eso ha hecho que se hayan preparado para el evento. Hay muchas exposiciones, conciertos y todo tipo de actividades, según reza un folleto informativo del centro de información turística. Parece estar bien preparada para recibir turistas.

De momento, hoy domingo, hay más mercadillos en Sibiu. De antiguedades, de cerámicas, de madera … Varios mercadillos, o uno solo enorme, que ocupa la Piata Mare y la Piata Mica. Hay mucha gente y animación.

Nos volvemos a comprar otro dulce cilíndrico hueco y esta vez vemos como es el proceso de elaboración. Callejeamos por la animadas calles cruzándonos de vez en cuando con algún bodorrio, he perdido la cuenta de las bodas que hemos visto.
Subimos a la torre de la Catedral Evangélica por sus empinadas escaleras. Hay unas buenas vistas de la ciudad. Luego entramos en la Catedral, donde alguién ensaya con el enorme y sonoro órgano.

Nos sentamos en una terraza de la Piata Mare a comer algo rápido, un trozo de pizza y una bebida. Recorremos la Strada Nicolae Balcescu y nos compramos un helado por 1,5 leis y un sorbete de helado por 2 leis. Nos vamos después de pagar 5 leis por el Parking, unas 3 horas más o menos.

Después hemos ido a un pueblo cercano, a unos 17 Km al NO, llamado Ocna Sibiului. Allí hemos visto que hay unas termas en un lago salado y nos apetece un poco de descanso y relajo. Hay varios balnearios y optamos por el que parece más populas y más barato, además parece más natural. Son una serie de 7 pequeños lagos que tienen aguas saladas ricas en yodio, calcio y magnesio.

Nos bañamos primero en el que parece que tiene más nivel de salinidad, por lo visto 6 veces más que el Mar Muerto. La experiencia es curiosa. Se flota bastante en el agua. Lo más sencillo es dejarse flotar y permanecer a la deriva. Cuando te colocas de pie, en posición vertical, el agua queda a la altura del pecho, lo que indica cuánto se flota en este agua. Al salir, la piel queda cubierta por una capa blanca de sal. Después nos untamos todo el cuerpo con un barro negro procedente de otro lago, el Negro. Estamos una media hora en la orilla intentando que se seque el barro, pero no hace sol, hace un poco de frío incluso, y le cuesta secarse. Nos limpiamos el barro en el lago más grande, ya con bastante frío, el tiempo no acompaña.

Después de secarnos y abrigarnos nos comemos unas patatas y unos mucis (salchichas de carne picada) en un chiringuito al lado de los lagos.

Hemos decidido hacer una ruta por una carretera verde que discurre por la montaña desde Alba Iulia a Petrosani y hacia allí nos dirigimos. Pasamos por Sibiel y Rod por una bonita carretera y al subir un puerto encontramos esta bonita campa con muy buenas vistas. Una pena que esté lloviendo y no podamos pasear por la hierba o disfrutar en el césped del aire libre. Ixone prepara una cena muy rica que nos hace entrar en calor, unos nuddles con verduras (cebolla y calabacín) hervidas, con jamón y tortilla.

Cerca de Poiana Sibiului

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Poiana Sibiului, Jina, Alba Iulia y Timisoara I

El lunes 3 nos levantamos después de haber pasado un poco de frío a la noche. Creo que es debido a que estábamos a bastante altura, quizás sobre los 1000 y pico metros. Por la noche ha llovido y el tiempo sigue siendo desapacible. Nos tomamos el desayuno que incluye el rico té japonés que compré en un área de servicio en Austria.

Pasamos por Poiana Sibiului donde repostamos agua en una fuente. Como la manguera no parece funcionar, metemos unas 20 botellas de 1,5 litros hasta llenar el depósito. En este pueblo veo por primera vez un tipo de gorro que no había visto hasta ahora. Son muchos los modelos que hemos visto en Rumanía, y muy variados. Este en concreto tiene este aspecto:

sombreros Jina

Los paisajes a lo largo de esta carreterita han sido muy bonitos y cuando llegamos a Jina, sobre un puerto, las vistas merecen la pena. Sin embargo la carretera ya no es asfaltada y está en muy mal estado, de hecho es como una pista forestal mal cuidada. Dudamos si seguir o dar la vuelta. La carretera parece que baja todo el rato hasta el valle de abajo y parece que en ese valle debería estar la carretera general. Así que nos arriesgamos a bajar, sabiendo que si el camino tiene algún repecho o subida posiblemente nos quedemos sin la posibilidad de continuar.

Pero volver atrás implica dar bastante rodeo. Es una bajada al averno. La tensión se masca en el ambiente. A cada curva vemos que no vamos a poder subir por donde bajamos. A la media hora empezamos a ver casas al fondo del valle y por fin vemos la general. ¡Que alivio!

Cogemos la carretera 67C, que es verde, que transcurre por montañas y que esperamos ansiosamente hacer. Pero resulta que está muy estropeada y llena de socavones y baches. No se puede circular más rápido de 30 km/hora, y a ese ritmo nos dan las uvas. A unos 10 km de Tau decidimos darnos la vuelta muy a nuestro pesar, porque la carretera promete bonitas vistas y paisajes. Una pena.

Como tenemos tiempo vamos a ver Alba Iulia. Es una ciudad media y lo más interesante es su ciudadela. La paseamos entre parque e iglesias bajo un sol que empieza a calentar de nuevo.

ciorba vacuta

Antes de salir de la ciudad comemos en un restaurante ‘Casa Romenescu’ unas especialidades rumanas: corba de vacuta (un caldo cocido de vaca) un Coton Abliante (no se si está bien escrito, que es dos filetes sobre panes con salsa de champiñones) y un Ciolan (tampoco está bien escrito, que consiste en un codillo de cerdo sobre una base de alubia blanca). Está rico pero la carne está siempre en Rumanía demasiado hecha y un poco dura.

Coton y Ciolan

Después de Alba Iulia pasamos por la biserica de Sebes pero está cerrada y no la podemos ver por dentro.

sebes

Seguimos la carretera hasta Deva, con un tráfico muy denso y muchos camiones. Desde Deva hasta Lipova la carretera es verde y hay muy poco tráfico por lo que el viaje es agradable y disfrutamos de bonitos paisajes bajo el sol. Un sol que calienta lo suyo. Es muy significativo el clima tan variado que hemos tenido hoy del clima que hemos tenido en el viaje. O hace mucho sol que calienta bastante, llegando al bochorno, o hace frío y hay que abrigarse con forro polar. A veces se dan los dos estados en el mismo día, como sucede hoy.

Hacemos una parada en la carretera de Lipova a Timisoara para descansar. Cuando cae la noche llegamos a Timisoara. Damos unas vueltas y preguntamos precios en varios hoteles. Al final optamos por este Hotel Central, habitación doble con baño 180 leis. Es caro para la calidad del hotel y en relación al precio de la vida en Rumanía. Salimos a cenar a la animada Piata Victoriei, amplia y peatonal plaza repleta de terrazas y con unos jardines y fuentes muy cuidados y agradables. Ixone cena una ciorba de Vacuta y unos muslos de pollo a la plancha. Yo ceno una especialidad del restaurante que consiste en un pastel a base de pasta de patata, queso y trozos de chorizo coronado por un huevo frito y acompañado de pepinillos en vinagreta, berza en vinagreta y salchichas muci, unas chistorras, tocineta gruesa y un filete de cerdo todo hecho a la plancha y como no bastante tostado. Una cena un poco bruta pero que consigo ingerir gracias al litro de cerveza que me bebo en dos jarras de Timisoarena. Después de esto al hotel, que está a unos 200 metros de la plaza.

Antes de salir a cenar aprovecho para llamar a casa y felicitar a mi hermano Rubén, que cumple 30 años.

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Timisoara II y adiós Rumanía

Hoy martes 4 nos levantamos tranquilamente, después de haber dormido como troncos. Escribimos los diarios y más tarde saldremos a desayunar. Nos sentamos en la misma terraza que el día anterior. Comemos unos creps de chocolate y nueces y otros de mascarpone, además de un trozo de tarta de chocolate y cafés. Todo muy rico, una pena que la camarera sea tan seca, rayando lo borde, como es habitual en Rumanía.

Timisoara

Hace un buen día y paseamos por todo el centro urbano, centrándonos sobre todo en la amplia plaza Unirii. Es amplia y hermosa, rodeada de edificios barrocos pintados de colores vivos, algunos de ellos un poco destartalados pero con mucho encanto. Hay muchas terrazas, algún escenario y tiene pinta de ser muy animada por las noches.

Timisoara, unirii

Entramos en el museo de Arte que está en la plaza. Hay una exposición de iconos de los siglos XVI al XVII de diversas procedencias. Algunos son muy preciosistas, con acabados muy elaborados. Se conservan bien y el museo, reformado, parece reunir todas las buenas condiciones de un museo de primer orden. Hay también una exposición de arte contemporáneo de artista rumanos de los 70 y 80 que no nos gusta mucho. También pintura europea de los siglos XV al XIX y una exposición de artes decorativas. Pero lo que más nos gusta es una retrospectiva de Corneliu Baba.

Longevo pintor rumano que vivió, creo recordar de 1906 a 1997. Hay autorretratos prometedores desde los 13 años del pintor. A través de varios autorretratos se puede ver su evolución física y artística. Tiene una primera fase de algo parecido al realismo soviético, con escenas costumbristas del pueblo trabajador. También tiene una vertiente de retratista que mantiene durante toda su vida y que evoluciona con su estilo. Pero sin duda lo más interesante es su obra dedicada a retratar grupos de personas apiñadas, en medio de la nada y asustadas o incluso presas del pánico. Son pinturas de un claro carácter existencialista en el que los rostros de las personas se desfiguran y emborronan. Esta línea existencialista y posiblemente de crítica social a la realidad política de su país en los 70 y 80, se manifiesta también en los cuadros de personajes aislados. Estos personajes, también en un espacio indefinido sin fondo, parecen dementes o locos que gatean, se arrastran e incluso parecen babear.

Un gran pintor que recoge la tradición del mejor Velazquez y Goya, con matices expresionistas y que me recuerda bastante a Bacon. Sus óleos tienen la factura y el acabado de intensos y largos procesos de pintar, repletos de arrebato, azar y saber hacer. No se los detalles de su vida, pero envidio el entusiasmo con el que parece que trabajó durante tantos años.

Después de esta dosis de buena pintura seguimos paseando y nos tomamos un par de granizados en la placita Libertatii.

Timisoara, libertatii

Más tarde visitamos la gran catedral ortodoxa que preside la plaza Victoriei. Y abandonamos Timisoara, nuestra última visita rumana, encantados con ella. Una ciudad próspera y que fue uno de los orígenes de las revueltas del 89.

Timisoara, Victoriei

Nos dirigimos a Sannicolau Mare, desde donde abandonamos el país por la frontera de Cenad. Antes paramos a comer unos spaguetis con tomate.

Ya en Hungría pasamos por Szeged dirección a Budapest bajo una intensa lluvia y bastante frío. A 20 km de Budapest paramos a dormir en una estación de servicio. Terminamos de jugar una partida al chinchón que le gano a Ixone, como siempre.

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Veszprem y Balatón

Hoy miércoles 5 hemos ido a un super al lado de la autopista a comprar regalos y encargos. Sobre todo Paprika, picante y dulce, para regalar a la familia y amigos. Hemos desayunado huevos fritos, jamón, queso y yogurt mientras llueve sin parar. Dudamos entre visitar Bratislava o ver el lago Balatón. Nos decidimos por Balatón y por Veszprem.

Veszprem

Llegamos a Veszprem en hora y media a pesar de la intensa lluvia y el fuerte viento. La guía habla de una ciudad soberbia. En absoluto, es una ciudad muy cuidada y bonita pero el recinto del castillo encierra unos edificios normalitos, bonitos pero no soberbios. Es cierto que el día es muy desagradable por el frío y la lluvia, y no se puede pasear a gusto, pero la ciudad no ofrece mucho al visitante. Eso si, nos comemos un pastel en una cafetería que está riquísimo.

Seguimos hacia el lago Balatón que bordeamos por su orilla norte. Recorremos una sucesión de pueblos que tienen en común que todos empiezan por Balatón. También tienen en común que todos están muy turistificados y que ocupan prácticamente toda la orilla del lago. Resulta imposible acercarse a la orilla, ya que o son terrenos privados o campings o clubs náuticos, etc.

Tihanyi

Al llegar a la pequeña península de la orilla norte podemos acercarnos al agua y comprobar el bonito color gris verdoso de sus aguas en este día ventoso y lluvioso. Rodeamos la península y accedemos al pueblecito de su interior, Tihanyi. Al estar en una colina hay bonitas vistas del lago. También hay casas típicas con techo de paja y muchas tiendas de souvenirs con el producto estrella, paprika.

paprika

Pagamos 250 forint (1 €) por el parking y paseamos un rato por el pueblo y un bosquecillo. No mucho porque acabamos calados.

Seguiremos bordeando la carretera del lago hasta el final de la orilla norte y salimos de esta zona. Después de para a comer seguimos por la carretera 76, más tarde por la 8 pasando por Kormendi hasta pasar la frontera de Austria. Nos acercamos a Graz con la intención de visitarlo mañana y más tarde ir acercándonos a Munich.

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