Dolomitas, Cortina
Nos levantamos y desayunamos en una mesita al lado de la carretera ya en terreno alpino. LLegamos a Cortina. Vaya ciudad más pija. Mucha gente pija y anciana, no tiene tampoco mucho encanto, salvo el paisaje grandioso donde se ubica.
Subiendo un puerto en dirección a Arrabu veremos Cortina y su entorno desde un mirador, qué bonito paisaje. Más tarde llegamos al puerto de Falzarego Pass desde donde cogemos el funicular (13 €) hasta la cima del Lagazuoi a 2800. Las vistas son estupendas. El día no es del todo claro, pero las nubes que alternan con los claros fabrican un paisaje atmosférico que ayuda a percibir las enormes distancias y dimensiones de las montañas.
Vemos varios partes del museo de la guerra del 14-18 que tuvo en esta zona uno de sus frentes. Austríacos e italianos construyeron galerías, trincheras y fuertes que se dinamitaban mutuamente. Llegaron incluso a dinamitar partes de la montaña, ya que ambos bandos abrieron tuneles con finalidades bélicas. Los túneles se pueden visitar pero hace falta casco y frontal.
Paseamos también por un caminito usado por las tropas austríacas y que se abre a otro tramo de vistas estupendas. Comemos un pollo especiado que hemos comprado en Cortina. Bajamos otra vez en el funicular.
De nuevo en la carretera pasamos Arraba entre maravillosos paisajes de enormes y petreos picos y profundos y oscuros valles. Llegamos al puerto de Sass Pordiu pero el funicular cierra a las 5. Así que a descansar y a esperar a que abran mañana a las 9.
Nos tomamos algo en la terraza de un bar tomando el último sol de la tarde y notando el frio creciente.



