Split, Cetina, Promajna, Makarska
Volvemos a Split a visitar la ciudad por la mañana. Nos falta por ver buena parte del palacio y otras zonas. Callejeamos, vemos el mercado de pescado, un poco mareado y con dolor de tripa, algo nos habrá sentado mal. La ciudad es igual de impresionante que ayer pero es cierto que con la luz de la tarde y el anochecerla experiencia es mejor.
De Split nos dirigimos hacia Omis, pero el tráfico es muy lento, es fin de semana, y apenas avanzamos. A la altura de Omis dejamos la congestionada carretera de la costa y cogemos una interior que circula paralela a la costa. Esta carretera bordea el ríó Cetina y su cañon, impresionante en algunos tramos. Pasamos por una serie de pueblecitos más pobres y pequeños que los de la costa. En cada curva venden vino, licores y fruta. En Zadvarje hay una estación hidroeléctrica y un mirador en un alto desde donde ver el valle que acabamos de atravesar.
Volvemos a la costa a la altura de Dupci. Antes de llegar a Makarska paramos para comer. Bocadillo de pechugas con pantumaca y mozzarella yo y versión plato Ixone
Antres de llegar a Makarska nos hemos parado en el pequeño y agradable pueblo de Promajna. Nos hemos bañado, tomado el sol y comido un helado doble, con una sabor que hemos descubierto, el green apple. La playa es muy agradable, con las altas montañas al fondo, ‘Sueti Jure’ 1762m. Es un ejemplo de esta abrupta ribiera Makarskiana, estrecho pasillo entre altas montañas y transparentes aguas.
Paramos en Makarska, muy turístico y con un casco antiguo pequeño y no muy bonito. A lo largo del paseo marítimo hay multitud de barcos para hacer excursiones a Brac y Hvar.
Seguimos camino haciendo paraditas para contemplar los colores, nubes, islas y canales de una magnífica puesta de sol. Ya de noche paramos en un camping. Autokamp Dole, cerca de Mala Dubna. Cenamos un pescadito y a dormir.




